LA
VENTANA
HASTA
LOS 67 AÑOS VA A TRABAJAR... -El
principio Esperanza de Ernest Bloch VS El
principio de responsabilidad de Hans Jonas.
Contaba
el periodista Jaume Viñas en CINCO DÍAS del pasado 20 de octubre, pág
29, que los nacidos en 1976 son mayoría en España, y es por lo que, según
el INE, la mayoría de residentes en España tiene 33 años: 822.341 habitantes.
Con 33 años, la recesión parece haberles taponado, de repente, el futuro personal
y profesional, con un paro creciente y la hipoteca esperando. Por su parte, los
mayores de 54 años seguro que estarán más cabreados con los primeros por la amenaza
de la reforma de las pensiones provocada por el aviso del Gobierno, de jubilar
a los 67 años. ¿Se apuestan su mano izquierda a que la organización-colectivo
Partido Socialista no se atreve a avanzar en su trámite parlamentario? La miriáda
de cargos públicos de ese partido ya harán lo necesario para vaciar de contenido
ese proyecto "monclovita". ¿O preferirán irse al paro? Conspiraran
antes de que la coalición PP-CiU-PNV presenten una moción de confianza
tal y como les cuenta la Agenda de Prensa Política. Hasta tal punto es
así que la periodista Mar Díaz Varela cuenta en LA VANGUARDIA, pág
46, que el miedo a una huelga obliga a Salgado a suavizar la jubilación.
El periodista Ignacio Escolar titula su opinión en la contraportada de PÚBLICO
de hoy "El pensionazo inexplicable". Hay quien contra eso, gracias
a un trabajo fructífero basado en la creatividad, afirma ¿Jubilarse a los 67 años?
Pronto me parece". Algo parecido dice en la contraportada
de LA VANGUARDIA el ex decano de Esade Robert Tornabell. Pero las redes
sociales piensan de otra manera muy distinta. Lean, si no, este reciente y extradamente
popular entrada: "Va
a trabajar tu puta madre hasta los 67 años" en Facebook.
HAY
QUE TENER MALA UVA En la prensa escrita no hay nada gratuito.
Los propietarios de los medios mantienen con los directores una relación amo-esclavo,
matizada sólo por los derechos de despido y la responsabilidad jurídica de los
contenidos. Así que cuando ven ustedes una página entera de un diario, no sólo
han de mirar el contenido, ni el titular, ni mucho menos el sumario, sino que
tienen que entender la unidad: el titular, el texto y la foto que lo ilustra.
El director de la publicación decide qué mensaje quiere transmitir con esa unidad
de titular, texto y foto. Así que, ahora que Obama parece querer remediar su crisis
de liderazgo, EL PAÍS publica en portada una foto significativa en la que
Cristina Romer sigue al director del Presupuesto, Peter Orszag, éste al secretario
del Tesoro, Timothy Geithner, segundo tras Obama; cierra la fila el consejero
económico Lawrence Summers. Es una lástima que EL PAÍS no logre
publicar una foto parecida de Javier Vallés detrás del responsable del Presupuesto,
que a su vez siga a Soledad Núñez, directora general del Tesoro, y ésta pisándole
los talones al jefe de Gabinete que va detrás de Campa, que sigue a Zapatero.
El hecho es que nada es casual en la prensa escrita. Miren cómo el veterano periodista
Carlos Segovia publicaba en la pág 56
del suplemento MERCADOS de EL MUNDO del pasado domingo una foto de Zapatero
con auriculares para oír a los intérpretes, bajo el titular "Zapatero hace
diagnóstico en Davos: hay una conspiración". Otro ejemplo: la periodista
María Vega publicaba en pág 30 de
EL MUNDO de ayer una inestimable fotografía de Zapatero con los mismos
auriculares, mirando cómo un técnico le arreglaba el receptor de la traducción
simultánea para poder seguir el coloquio de Davos. Para que todo quedase claro,
el subtítulo era que "El coste de la deuda se disparó tras la intervención de
Zapatero en Davos". Hay por ahí muy mala una en todo lo referente a la
iconografía. La Agenda política hace alusión al discurso de Aznar en la universidad
del CEU, con una foto de una pared de piedra en la que luce un crucifijo. Los
traviesos de EL MUNDO vuelven a hacer iconografía cuando, en el mismo suplemento
MERCADOS, pág 13, sacan a una triste
ministra Salgado acompañando a un análisis del ex ministro Jordi Sevilla, aquél
a quien Zapatero cesó, con más o menos buenas palabras, como ministro de Administraciones
Públicas. Dos casos más: en la contraportada
de CINCO DÍAS, el periodista Ian Campbell permite que su análisis titulado
"El Gobierno de España se pasa al juego duro" venga acompañado de una foto de
Bloomberg en la que Zapatero mira abstraído, con los mismos auriculares de Davos.
Pero la joya de la iconografía de la mala uva pertenece al periodista Miguel Ángel
Noceda que, en la pág 17 del suplemento
NEGOCIOS de EL PAÍS del domingo, dice que el Gobierno y Botín alivian la
situación económica de Ferrán, con una foto de un Jesús Salazar (SOS) abrazando
sonriente a Ferrán. ¡La foto no tiene desperdicio!, porque los hermanos Salazar
han sido acusados de dar un pelotazo con la autocartera a través de un autocrédito
de las cajas de ahorros. Así que, en el futuro, tengan mucho cuidado
al interpretar los mensajes subliminales, porque a lo mejor ustedes saben mucho
del mundo económico presente, pero no lo suficiente y, viendo la prensa, se la
cuelan. Por ejemplo, se la habrían colado leyendo al periodista Manel Pérez en
una opinión publicada en LA VANGUARDIA del domingo pasado,
pág 77, titulada "El quiebro de Zapatero", con una foto
de un resignado Corbacho que mira desconfiado a un Zapatero con el pelo recién
cortado. La importancia de cada mensaje tiene mucho que ver con la difusión del
medio. No es lo mismo que se publique en EL PAÍS que en LA VANGUARDIA
o en PÚBLICO. De ellos pueden leer
las cifras de la OJD relativas a la venta en kiosco.
TONI
ESPASA Y ÁNGEL LABORDA Poco a poco, la acumulación de indicadores
negativos sobre la economía española van costando la credibilidad y el liderazgo
al Gobierno en política económica. Por ejemplo, la cifra de afiliación a la SS
que da hoy el INEM. La Agenda política les habla estos días de la posibilidad
de convocatoria de elecciones anticipadas, porque ya TODOS piensan que el mal
no tiene remedio a corto plazo. ¿Cuánto es el "corto plazo"? Pues de eso se trata:
de si hay de verdad brotes verdes o no es más que, de nuevo, frustración. Según
el periodista Francisco Núñez en EL MUNDO (pág
31), Salgado "se ha jugado varias comidas a que el crecimiento del PIB
el cuarto trimestre de 2009 se ha quedado en - 0,1%". Ángel Laborda parece coincidir
con ella, según contaba en la pág 34
del suplemento NEGOCIOS de EL PAÍS del domingo pasado, afirmando que el
PIB creció próximo a cero en el cuarto trimestre. Funcas acaba de publicar sus
estimaciones, igual que ha hecho Toni Espasa en el Boletín
del Instituto Flores de Lemus. También el profesor G. Buster comentaba
la situación en sinpermiso.info bajo el título "Reino
de España: fin del equilibrismo". La situación,
con o sin crecimiento cero, tiene mucho que ver con la afirmación que hace el
economista jefe de Citibrokers en el titular de la entrevista que publicaba el
suplemento MERCADOS de EL MUNDO, pág
12: "España tiene tres alternativas: dolor, quiebra o inflación".Esta
afirmación es, en mi opinión, muy cierta y la hemos descrito en Agendas anteriores.
Frente a estas oleadas de los mercados, el Gobierno ha sacado un simulacro de
artillería, como el recorte de 5.000 millones en el gasto público de este año
que, según CINCO DÍAS, pág 29,
es un dinero que ya está comprometido en sus dos tercios. Por eso, los trabajadores
mayores de 50 años están asustados, los parados de más de 45 años a los que nadie
contrata y los jóvenes mayores de 23 años ya sólo piensan en emigrar de un país
que ya no va a crecer y ofrecer oportunidades para desarrollarse profesionalmente.
¿Bastará un proyecto de Presupuesto austero para calmar a los mercados de bonos?
El profesor Xavier Vives habla en LA VANGUARDIA, pág
46, de
las reformas en la Administración pública y del cuerpo funcionarial,
mientras que los profesores Rafael Pampillón y José Carlos Díez presentan visiones
supernegativa el primero y ligeramente optimista el segundo. El hecho
es que el analista Neil Collin afirmaba en la pág
15 de EL ECONOMISTA del pasado 27 de enero, a la pregunta de si
España es un país atractivo en este momento, que "Honestamente no, y da miedo.
Hay un efecto devastador que es el de la imagen de cara al exterior. España tiene
que competir como mercado con una Alemania en plena recuperación, con una Francia
bastante estable o con Inglaterra, que da signos de recuperación. La imagen que
da España es que tenemos una estructura laboral muy difícil de modificar y con
un gran coste laboral. ¿Por qué voy a meterme en este país? Si se realizan declaraciones
claramente optimistas pierdes credibilidad con los actores internacionales. El
primer paso sería admitir los problemas y muchos de ellos han sido creados internamente".
|