LA
VENTANA
¡Ya era hora de que el BBVA hiciera limpieza de la sentina de sus créditos
subprime a la vivienda! No lo ha hecho obligado por el Banco de España, sino por
el mercado del pasivo bancario y las auditoras. Ahora va a suceder lo mismo con
el resto de los bancos, incluso los de Botín, Oliu y además las cajas de ahorros,
incluso las de Rato, Fainé y Serra. Es decir, de todos aquellos que no tienen
beneficios recurrentes. Por fin podrá haber crédito a la actividad económica real.
Lean "Limpieza general en banca" en pág
17 de EXPANSIÓN.
RENFE
Dice
la Agenda política que las mentes pensantes de EL PAÍS están abandonando
al presidente Zapatero. Un socialista clásico como Teófilo Serrano posa ante un
tren de Renfe, de la que es presidente, diciendo que "eliminará trenes deficitarios
si el Estado no le paga los servicios que no sean subvencionables. Si eso del
servicio universal (SU) se extiende, ya verán como la España de las autonomías
se disuelve transversalmente en regiones con SU o sin él. Por ejemplo, con o sin
banda ancha de SU. ¡Menudo cabreo electoral se van a coger los del 'sin SU'".
El hecho es que un gobierno socialdemócrata de un Estado social de mercado
está obligado a cubrir las necesidades de los ciudadanos modernos con un gasto
frugal. Porque si no, es muy fácil. La cuestión está ahora en manos de la ministra
Salgado que, según el periodista Fernando Ónega en la pág
12 de LA VANGUARDIA, es "un caso enternecedor" entre ministros
astutos, osados y ministros invisibles. La enternecedora ministra tiene ahora
que cumplir con la obligación de reducir el gasto de las administraciones públicas
en 50.000 millones en tres años, como se cuenta en PÚBLICO, pág
22. Y eso, porque el mercado "salvaje" o regulado, como quiere Sarkozy,
exige a Zapatero rehacer los Presupuestos de 2010, que hace apenas dos meses fueron
aprobados gracias a la geometría variable en el Congreso.
El salvaje Nourel
Roubini ha escrito, si hacemos caso a lo que cuenta EXPANSIÓN, pág
24, que España sale del euro o hace un ajuste interno, porque Europa puede
romperse por presión de las empresas de rating. Ahí tienen a Fitch diciendo en
pág 25 de CINCO DÍAS que quiere
planes de autoridad fiscal creíbles y rápidos. Si en el pasado éramos del grupo
PIGS, ahora coincidimos con Francia y Reino Unido en vernos obligados a salir
del euro o recibir ayudas del BCE, como se dice que sucederá con la economía griega.
¿Se imaginan al presidente semestral de la UE presidiendo y, a la vez
saliéndose del euro? Eso significa elecciones anticipadas o una huelga general.
En cualquier caso, la enternecedora ministra lo tiene crudo, tanto en gestión
económica como política. Para la primera, según pág
15 de EXPANSIÓN, ha enviado a Campa a buscar fondos de inversión
y pensiones extranjeros que compran bonos españoles. Y para la segunda, tendrá
que afinar su dialéctica en el Parlamento.
¡MAMÁ,
QUE VIENE CORBACHO!
¿Cuántos años tiene Díaz Ferrán? Mi prima,
harta de las historias de Díaz Ferrán, me lo pregunta. Acabo de leer en ABC
(página 59) que una encuesta del Círculo de Estudios de Anticoncepción
ha estimado que el 50%
de las españolas prefieren pasar apuros económicos a una mala vida sexual,
y ella no sabe qué hacer, cuando ya está a punto de jubilarse. Si Díaz Ferrán
tuviera más de 65 años, hoy estaría maldiciendo su suerte. No sólo porque en plena
angustia se le ocurre decir en público que lo suyo en Air Comet es algo parecido
a una lotería, sino porque seguramente sabe que el consejo de ministros del
vienes va a discutir el proyecto del ministro Corbacho para elevar de 15 a
20 años el periodo de cálculo de las pensiones. Es sabido que Díaz Ferrán es millonario
pero, como les sucede a todos los ricos, le gusta sacar un dinerito por aquí y
otro por allá. La burguesía rampante es así: son ricos porque no gastan. Por ejemplo,
en el caso de Díaz Ferrán, ahorra en el keroseno de sus aviones y en los salarios
de sus trabajadores.
Bueno, pasemos al asunto de las pensiones. Mi prima,
cuando se ha levantado de la cama y escuchado a Carlos Herrera en Onda Cero hablar
de este asunto, se ha vuelto a acostar con migraña, se ha acordado de la familia
de Corbacho y de la de ZP, pasando por la de la ministra Salgado. "¿Ahora tengo
que seguir trabajando para llegar a los 20 años que exige la jubilación? ¡Que
trabaje Ferrán, o Corbacho, o Zapatero! Yo me voy al ambulatorio a pedir la baja,
con cargo al déficit de Corbacho". Sobre ello comenta el periodista Manuel Saco
en PÚBLICO pág 7. "¿Hay algún psiquiatra
en la sala?". Además, según se depila las cejas, mi prima tiene tiempo para leer
en la LA VANGUARDIA (pagina 63) que Corbacho "niega la jubilación anticipada
de trabajadores con 52 años a las empresas con beneficios". No sé cómo ha legado
este hombre a ser ministro. ¿Mi empresa con beneficios? Serán los de la cuenta
B, que por allí no ha pasado ni un inspector de Hacienda o de Trabajo desde la
era de Napoleón.
Así es como la patronal del sector de seguros Unespa,
que curiosamente preside Pilar de Frutos, que fue directora general de Seguros,
es capaz de dar una entrevista a PÚBLICO que en el número de ayer, pág
27, titula "Hay que decir a los ciudadanos que deben trabajar más". A
mi prima ya le sale la espuma por la boca y no puede desayunar cuando, después
de lo de Corbacho y De Frutos, recibe por internet una información que publicaba
EXPANSIÓN del pasado 21 de noviembre, pág
15, diciendo que "la patronal de los fondos de pensiones rechaza que Seguros
vigile la venta de planes de pensiones y prefiere que el BdE controle la aplicación
de la Directiva Mifid". Al final, mi prima se queda en casa, llama por teléfono
a su compañera de despacho y le pide que diga que tiene rinitis y no va a ir.
Entre las variadas medidas que Corbacho quiere aprobar, una de las principales
es evitar la escasez de mano de obra especializada que produce tensiones salariales,
está el de aumentar los incentivos fiscales para que las empresas puedan conservar
a los mejores trabajadores mayores de 65 años. Con esta medida se intenta además
preservar la solvencia futura de los planes públicos de pensiones y evitar los
problemas sociales que puedan derivarse de la competencia por el mismo puesto
de trabajo entre españoles e inmigrantes. Es decir, el aumento de la economía
subterránea o el aumento de los salarios. Lo malo es que ese tipo de medidas no
resulta beneficiosa ni para trabajadores ni para empresarios.
Son muy
pocos los mayores de 65 años que quieren seguir trabajando sin recibir un plus
salarial por ello. De hecho sólo el 38% de los trabajadores llega a jubilarse
a la edad legal de 65 años. Sólo pueden querer seguir trabajando los que tienen
algún interés profesional en ello, es decir los creativos, los vocacionales, los
propietarios y los que tienen pensiones muy bajas. El resto, que son mayoría,
se acogerían a los planes de prejubilación si se los propusieran y no estuvieran
tan penalizados (8% anual de la cuantía de la pensión para los que se jubilan
a partir de los 60 años).
Las grandes empresas demuestran, al gastar enormes
cantidades de dinero en prejubilaciones, que necesitan reducir/rejuvenecer sus
plantillas. Lo hacen para facilitar la reconversión de costes mediante la sustitución
del empleo por el capital en forma de tecnología y sistemas de organización; para
mejorar en la estructura de los ratios que miden la productividad; y porque la
experiencia y especialización de los mayores es más cara/vale menos que los más
bajos salarios que pagan por la superior formación tecnológica y adaptabilidad
de los jóvenes.
Los sindicatos prefieren promover prejubilaciones pactadas,
si los beneficios empresariales pueden financiarlas, a las reconversiones de plantillas:
las indemnizaciones son mayores en el primer caso que en el segundo; aumentan
su presencia social puesto que son los únicos interlocutores que pueden pactar
la reducción de plantilla con relevo generacional; y, en contra de lo que habitualmente
se dice, no discriminan a favor de la empresa al imponer que el único baremo de
selección sea el de la edad y no el de la productividad. Si Corbacho quiere
de verdad conseguir reducir el volumen de prejubilaciones sólo tiene que convencer
a Hacienda que obligue a que los gastos de las mismas se carguen contra beneficios
en vez de hacerlo, como es hábito interesado, contra reservas.
JOSÉ
LUIS FEITO, PEDRO PÉREZ Y MATÍAS RODRÍGUEZ INCIARTE Feito preside
la patronal de las autopistas; Pérez es presidente del lobby C14 de constructoras
e Inciarte es vicepresidente del Santander. Todos ellos, a lo largo de su primera
vida laboral, criticaron al tipo de empresario quebrado que, como Díaz Ferrán,
habla de la empresa como una lotería. Y ahora parece que los tres están permitiendo
que el quebrado Ferrán siga apostando a la lotería de ser presidente de unos empresarios
que dentro de poco tendrán que negociar los convenios colectivos con sus trabajadores,
y con los sindicatos el pacto de rentas, con subidas salariales del 1%. Es para
mearse de risa. Si yo fuera alguno de los tres, me moriría de vergüenza ante mi
director de personal.
No puede ser que el mismo día puedan ustedes leer
en la prensa que Díaz Ferrán diga ahora que no era dueño de Air Comet cuando cerró
(EL PAÍS, página 24). O en EXPANSIÓN, pág
4, que la auditora Laes Nexia ya advirtió de los aprietos de Air Comet
tras perder 56 millones. O que el periodista Borja Guerrero describiera la teoría
de la lotería en la pág 17 de CINCO
DÍAS.
Haría muy mal el Gobierno si impidiera que las empresas quebradas
quebraran. Haría muy mal el Gobierno ayudando a los promotores endeudados hasta
el cuello. Haría muy mal en ayudar a Ferrán con los 200 millones que el empresario
dice que le debe el Gobierno argentino. La disciplina de la guerra liberal del
mercado salvaje exige, según sus teóricos, que los políticos con mando en el BOE
no auxilien a las empresas quebradas: que las dejen caer.
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