Miscelánea
cinematográfica Primero, las buenas noticias. Michael Haneke
ha ganado la Palma de Oro en el reciente festival de Cannes, gracias a su filme
El lazo blanco. El director austriaco es, sin duda, uno de los principales
referentes culturales de la actualidad. Obras maestras como Funny Games,
La pianista y Caché reflejan la violencia latente que existe en
las acomodadas sociedades europeas. El lazo blanco describe el opresivo
ambiente en el que crecen los niños de un pueblo alemán durante los años previos
a la Primera Guerra Mundial. A pesar de que la crítica la resume como una descripción
del germen del nazismo, Haneke afina el tiro. "No es sólo eso -asegura-, todo
ideal puede pervertirse en cuanto se vuelve absoluto. Es un problema que tiene
que ver con todo el mundo, no sólo con Alemania". El lazo blanco aún no tiene
fecha prevista de estreno en España. Por cierto, el Teatro Real de Madrid ha anunciado
que Haneke dirigirá una producción de la ópera de Mozart Così fan tutte en
febrero de 2012. Y ahora, las malas. Cannes también ha sido el escenario
del enfrentamiento entre Pedro Almodóvar y el crítico cinematográfico de El País
Carlos Boyero. Los malos modos de Boyero son conocidos desde hace años. Es evidente
que el estilo de este crítico es sui generis, más cercano a la barra del
bar que a las tertulias cinéfilas. La discusión viene de las críticas que ha recibido
Los abrazos rotos por parte de Boyero. En un comunicado escrito en su blog
oficial, Almodóvar escribe: "Con esto ni siquiera le estoy acusando, él es como
es, para él la palabra crítico hay que entenderla como un seudónimo, no como una
profesión. El responsable de la publicación es su Jefe de Cultura que, casualmente
no es otro sino su colega Borja Hermoso... En cualquier caso, su función (le he
leído lo imprescindible para poder escribir esto con algo de fundamento) parece
haber sido la de apoyar a su amigo Carlos Boyero en esta operación de acoso y
derribo parásito en la que llevan empeñados tantos años (por razón de edad más
Boyero que Hermoso). Pero dada la connivencia de ambos sujetos la dirección de
El País carga con toda la responsabilidad, del mismo modo que los obispos son
responsables de lo que Federico Jiménez Losantos escupe en la Cope".
¡Menuda
pataleta! El País contesta defendiendo la libertad de sus periodistas y descubriendo
sus cartas: "Olvida Almodóvar mencionar la cantidad de páginas que se han dedicado
antes del estreno a su película, Los abrazos rotos. Desde El País Semanal y las
páginas de Cultura, la información y los despliegues que se le han dedicado no
le han debido parecer suficientes. Tampoco los artículos elogiosos que le han
brindado Gustavo Martín Garzo y otros columnistas y colaboradores".
Para
concluir este suceso digno de El Tomate, merece la pena recuperar un extracto
de la crítica que Boyero escribió sobre Volver cuando aún trabajaba en
El Mundo: "Con la generosa, sorprendente, honda, espontánea, elaborada, sencilla,
compleja, fluida, graciosa, triste, lacerante, poética, conmocionante y hermosa
Volver, Almodóvar ha recuperado las mejores esencias de su autoría, lo
que hace de él un cineasta hipersensible y distinto, comunicativo y desgarrador,
capaz de atrapar con tanta inteligencia como humanidad, con humor negro y blanco,
con corrosión y desgarro, con ternura y comprensión de la buena los claroscuros
y los matices de los que se compone la vida". No parece una operación de acoso
y derribo, ¿verdad? |