AGENDA DEL COMPORTAMIENTO- 18 de septiembre de 2009
ACTUALIZADO LOS VIERNES

 

por Cristina Massegú Serrá
neuropsicóloga, 31 años

La Agenda del Comportamiento quiere ofrecer una selección y reflexión, de noticias publicadas en la prensa que hablen de relaciones humanas, del comportamiento en todas sus dimensiones . Esta agenda busca ser un puente entre el nosotros y los otros, sugiriendo la lectura de artículos o informaciones que inviten a pensar en cómo todo lo que hacemos importa, cómo influimos y somos influidos

Empiezo la agenda con cierta indignación. Les cuento, el pasado mes de julio fui a una renombrada librería a comprar un libro, desconozco si será digno de recomendación ya que no lo he acabado. Tras reconocer el título, el chico que me atendía añadió "sí, es un libro feminista". Me tocó la moral porque a mi me lo recomendaron sin añadirle adjetivo alguno. De todas formas lo iba a leer. Pues bien, resulta que esa misma semana leo en una crítica a la trilogía de moda que su autor debe ser elevado al Olimpo de los Dioses por haber creado a la "heroína del s. XXI", una mujer fuerte, inteligente, valiente que se rodea de hombres igualmente fuertes e inteligentes que no se asustan al conocerla. Por supuesto me he alegrado mucho por tener, al fin, un personaje femenino que reúna las características de un héroe. Pero no dejo de indignarme porque estoy convencida que si el personaje lo hubiese creado una fémina esta deliciosa trilogía, culpable del ataque de glotonería que padecen sus lectores, hubiese pasado a considerarse literatura feminista. Disculpen esta licencia pero no deja de sorprenderme la facilidad con la que usamos ciertas etiquetas.

¿Recuerdan que hace aproximadamente un año apareció en la prensa una noticia sobre el funcionamiento cerebral de conservadores Vs progresistas? Posiblemente no. Sin embargo, ya disponemos de una noticia que bien podría ser su prima hermana. Me explico, La Vanguardia informa que "La felicidad tiene ideología" (28 de junio, pág 19). Quizás sea un buen motivo, y un buen momento, para cambiar de ideología. Al fin y al cabo es la mayor fortuna a la que un ser humano puede aspirar. El "estudio realizado en 2008 por el CIS sobre la juventud española ha revelado que los mayores niveles de satisfacción emocional se registran entre las personas situadas en el centro político". El estudio ha analizado una serie de correlaciones entre la ideología y una serie de afirmaciones. Como siempre, no hay que precipitarse y extraer conclusiones deterministas ya que lo que el estudio refleja para empezar es la opinión de los encuestados, no su comportamiento real. Un detalle muy interesante, y que quizás alguno de ustedes haya podido contrastar, es que la posiciones más extremistas son las menos felices; "la tasa de jóvenes que se sienten nerviosos es mayor entre los de la izquierda radical, mientras que el porcentaje de jóvenes que se sienten agobiados es mucho más elevado entre los de la derecha más extrema". Algo así a ver el mundo en blanco o negro, en vez de apreciar sus múltiples tonalidades. Es bastante lógico pensar que cuánto más rígido y apasionado (por no decir irracional) es nuestro esquema mental sobre cómo han de ser las cosas, peor llevaremos el que no lo sean la mayoría de las veces. En el estudio quedan bien retratados los famosos tópicos sobre derecha/izquierda como el que afirma que los de izquierdas son menos higiénicos. Sin embargo, existe uno que, al menos, yo desconocía; "cuánto más a la derecha se sitúa un joven, más predisposición tiene a verse como una persona obesa y a efectuar algún tipo de dieta". Bien reflexionado, no es un tópico inesperado.

De las entrevistas de La Contra de La Vanguardia, os recomiendo la que se publicó el
pasado 18 de junio, de la directora de cine Diana Cardozo: "La fortaleza radica en asumir la propia fragilidad", una de estas frases inconcebibles pero que muchísima gente de profunda espiritualidad no deja de repetir. Esta mujer acaba de presentar una película sobre los tupamaros de Uruguay: "Siete instantes". Si les interesa el tema… ya saben.

A modo de inciso, la refrescante y deliciosa historia de Mawangu Mingiedi. El 18 de junio en Público me enteré de quién es "El último Rey del techno"
(pág 36), un congoleño de 72 años que tiene entusiasmados a los fans de la electrónica. Tanto que inauguró el Festival Sónar de este año. Espero que les guste la música que hace Konono nº1, les aviso que no es fácil de escuchar.

Y para entender algo más de la crisis que nos rodea, nada mejor que una frase sencilla pero rotunda: "La crisis se resume así: vivimos como ricos sin serlo" (Contraportada, El País, 10 de junio). Nada mejor que hablar con alguien que conozca de primera mano el estado actual de la ley de oferta-demanda de empleo y los entresijos de las contrataciones en España. Así podríamos resumir la entrevista a Carmen Mur, almuerzo incluido claro, presidenta de Manpower España.

Hemos empezado de forma ligera pero polémica, y como no podía ser menos acabaremos también con regusto a polémica. Esta vez voy a lanzarme a la piscina: "Multiculturalismo sí, pero hasta aquí" (El País, 29 de mayo), es un especial localizado en las págs 32-33 del mencionado periódico en el cual se trata el polémico ensamblaje de tradiciones procedentes de otras culturas dentro de nuestro marco legal. Empieza la noticia exponiendo dos casos similares acontecidos en países tan diversos como el nuestro y Arabia Saudí. A saber, casar a hombres adultos con niñas menores de edad. "Lo que la ley saudita ni se plantea, no se discute entre los juristas españoles", esto implica que ciertos comportamientos considerados normales en Arabia Saudí aquí constituyen delito. Para un saudita que viva en España se produce un choque entre sus tradiciones y las nuestras (nuestras leyes, al fin y a al cabo, son una descripción bastante adecuada de aquellos comportamientos aceptados en nuestra sociedad) debida a una diferencia de concepto. La pregunta formulada en la noticia es clara "¿dónde debe situarse la tolerancia del Estado ante determinadas tradiciones culturales o religiosas?". Según, Pablo Santolaya, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Alcalá de Henares, "existe un límite : los derechos fundamentales de las personas". Totalmente de acuerdo, y aunque algunos confundidos progres consideren lo contrario este es el principio más progresista que poseemos. Y debemos valorarlo.

Me llama mucho la atención que en la fotografía que acompaña la noticia aparezca una niña con una pancarta que dice: "Os respetamos en nuestra tierra, respetadnos en vuestra tierra". No sé, a mi me da que si me fuera a bastantes países gobernados por regimenes religiosos e hiciese uso de mis tradiciones, no tardaría mucho en tener problemas legales. Por supuesto, nuestra cultura también ha tenido tradiciones muy parecidas hasta hace algún tiempo pero, no entraré en la legitimidad de los motivos, hemos decidido cambiar algunas y suprimir otras. Es nuestro derecho como sociedad y merece respeto. Se puede dialogar y se pueden hacer algunas adaptaciones a algunas de estas tradiciones ( "hay empresas que ya permiten pausas para rezar o salir antes en el Ramadán"), pero lo que constituye delito lo constituye tanto para un español como para cualquier persona de otro lugar. El principio básico de la democracia es que todos somos iguales ante la ley, este es el proyecto que intentamos construir aquí y las normas son para todos.

imoogen_2@hotmail.com

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