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Aguirre pierde la batalla contra la ley
antitabaco nacional
La justicia anula el decreto de Madrid que suavizaba
la prohibición
ELENA G. SEVILLANO - Madrid
Cafetería del centro de Madrid en enero de
2006- REUTERS
Nuevo
revés judicial a las políticas de la presidenta de la Comunidad
de Madrid, Esperanza Aguirre. El Tribunal Superior de Justicia
de Madrid (TSJM) ha anulado el decreto autonómico, aprobado
en noviembre de 2006, que desarrolla la Ley Antitabaco de
2005. La justicia tumba así una de las normas con las que
Aguirre ha estado desafiando al Gobierno. Su decreto antitabaco
es mucho más permisivo que la ley, ya que en la práctica permite
fumar en más lugares, como en los bares de los centros de
trabajo, y elimina la necesidad de separar físicamente las
zonas de fumadores en los locales de más de 100 metros.
La sentencia, con fecha de 30 de diciembre pero hecha pública
ayer, estima el recurso contencioso administrativo que interpusieron
el Ministerio de Sanidad, la asociación nofumadores.org y
la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), aunque no
entra a valorar cuestiones de fondo, sino únicamente de forma.
El tribunal declara nulo el decreto "por haberse omitido en
su elaboración el informe preceptivo del Consejo de Consumo"
regional.
Según la normativa, el Consejo debe "informar preceptivamente
de las normas que afecten directamente a los consumidores",
recuerda la sentencia. La Comunidad de Madrid alegó que había
aprobado su decreto en base a sus competencias en sanidad
e higiene, y no a las de consumidores y usuarios, pero el
tribunal no ha compartido esa tesis: "Es muy difícil poder
deslindar sanidad y derechos de los consumidores -fumadores
y no fumadores- como así pretende la defensa de la Comunidad".
La ausencia del trámite, continúa la sentencia, "impide que
puedan analizarse las restantes alegaciones".
A eso se aferra el Gobierno de Aguirre. "La nulidad es únicamente
por un defecto de forma", aseguró ayer a Efe la viceconsejera
de Ordenación Sanitaria, Belén Prado, que añadió: "Nunca hemos
dejado de cumplir con la ley estatal". La titular del Ministerio
de Sanidad en 2006, Elena Salgado, nunca entendió así el decreto
de Aguirre. Dijo que suponía una "flagrante violación" de
la norma estatal. De hecho, el desarrollo de la ley antitabaco
se convirtió en una batalla legal entre Sanidad y las comunidades
del PP desde el primer momento. Además de la norma madrileña,
Salgado recurrió las de la Comunidad Valenciana, La Rioja
y Castilla y León. Pero la de Aguirre era aún "peor", explicó
el Ministerio en una nota, porque "va mucho más allá".
El decreto madrileño sólo incluye los espacios de acceso a
los clientes a la hora de computar si un local tiene más o
menos de 100 metros (cuando se sobrepasa ese espacio el dueño
está obligado a habilitar zona de fumadores). Además, permite
fumar en los bares de los centros de trabajo si miden más
de 100 metros, cuando la ley prohíbe absolutamente el tabaco
en las empresas. La norma de Aguirre también autoriza a fumar
en celebraciones privadas y reservados de restaurantes y exime
a los empresarios de separar físicamente las zonas de fumadores.
Únicamente les exige "sistemas de extracción o eliminación"
de humos, algo que supone "menos garantías desde el punto
de vista de la salud pública que lo que recoge la Ley estatal",
afirma en su demanda el abogado del Estado en defensa del
Ministerio de Sanidad.
La Comunidad de Madrid puede recurrir en el Tribunal Supremo
la sentencia del TSJM. Una portavoz del departamento que encabeza
Juan José Güemes aseguró ayer que sus servicios jurídicos
todavía están estudiando la sentencia. Si no la recurren,
sería firme y por tanto quedaría anulado el decreto autonómico.
En caso de acudir en casación al Supremo (que puede tardar
entre dos y tres años en pronunciarse), los demandantes podrían
pedir la ejecución provisional de la sentencia. "Estamos esperando
al movimiento que haga la Comunidad. Al ser una cuestión de
forma, nos preocupa que no recurra y elabore de nuevo el decreto,
esta vez pasando por el Consejo de Consumo", afirmó ayer la
presidenta de nofumadores.org, Raquel Fernández.
Sanidad confía en que Aguirre "entre en razón" tras el fallo
y cambie su política antitabaco. "Esperamos que acate la sentencia
y no continúe con recursos. Es una buena oportunidad para
rectificar y trabajar juntos en busca de una política común",
aseguró ayer el secretario general de Sanidad, José Martínez
Olmos.
Los pulsos de la presidenta de Madrid
- Educación para la Ciudadanía. La presidenta de la Comunidad
de Madrid, Esperanza Aguirre, ampara la objeción de conciencia
de los padres. En marzo del año pasado anunció que los
que se declararan objetores en Madrid quedarán exentos
de cursar la asignatura y de ser evaluados. Al existir
distintas sentencias de distintos tribunales superiores,
la cuestión de si es legal o no objetar a la asignatura
ha llegado al Tribunal Supremo, que se pronunciará la
semana que viene.
- Listas de espera quirúrgica. Cuando llegó al poder,
en 2003, Aguirre cambió el sistema de contabilidad de
la lista de espera quirúrgica. Dividió a los pacientes
en tres grupos: los de la lista de espera oficial, los
excluidos por tener pendiente la visita con el anestesista
(lo que demora en unos 30 días la espera media) y los
que lo están por negarse a ser operados en una clínica
privada. Ese sistema supuso que el Ministerio de Sanidad
expulsara a Madrid del cómputo nacional por considerar
que incumple la normativa estatal.
- Ley de Dependencia. Madrid se negó desde el principio
a comunicar sus valoraciones de las personas dependientes
al Gobierno. El Ejecutivo regional aseguraba que su sistema
de ayuda a la dependencia previo a la ley estaba muy desarrollado
y que más de 130.000 personas con distintos tipos de discapacidad
estaban ya siendo atendidas. A 1 de enero, Madrid sólo
había registrado 33.500 solicitudes, el 4,62% del total.
- Ayudas al alquiler. Aguirre impugnó a finales de 2007
el real decreto de Renta Básica de Emancipación del Ministerio
de Vivienda al presentar un requerimiento de competencia
al Gobierno central. Consideraba que la norma invadía
sus atribuciones en materia de vivienda en la tramitación
de las ayudas. En febrero de 2008 Madrid era la única
comunidad que no había aprobado ayudas al alquiler. Aducía
razones técnicas.
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