AGENDA DE PRENSA - 23 de enero de 2009
 
  LA VANGUARDIA


Tremosa defendió en CDC el no a la constitución europea

El candidato se adhirió en el 2004 a ´euro-convergents pel no´

CRISTINA SEN - Barcelona

Cuando el proyecto de contar con una constitución europea aún parecía posible y España se disponía a ser la primera en ratificar vía referéndum un texto que después acabó en un fracaso, Ramon Tremosa, próximo candidato de CiU al Parlamento europeo, defendió activamente el no al tratado. El flamante cartel electoral de la coalición se alineó entonces con el sector de CDC contrario al texto europeo y se adhirió a la plataforma euro-convergents pel no.

La ratificación del tratado suscitó en los años 2004 y 2005 un intenso debate en toda la Unión Europea (UE) con acentos totalmente diferentes dependiendo de cada país, y acabó muriendo por el no francés y holandés. Pero meses antes Convergència ya se había enfrentado al dilema de apoyar un texto que abría la puerta a una Europa mucho más fortalecida pero que diluía el papel de las regiones. Ramon Tremosa no era entonces formalmente militante de Convergència ya que había abandonado la formación tras el pacto PP-CiU en el 2000, pero se implicó de nuevo en el debate interno con una posición clara.

Su nombre aparece en la lista de "militantes y simpatizantes" que con su firma dieron apoyo a la citada plataforma euroconvergents pel no, que trabajó a fondo para lograr que el partido se decantase oficialmente por rechazar la constitución. El manifiesto defendía el no al entender que ésta borraba política y lingüísticamente a Catalunya del mapa europeo.

"Digamos no -se recogía en la plataforma-a una constitución que reconoce la lengua de 200.000 hablantes y no es capaz de reconocer una lengua como la catalana hablada por diez millones de personas".

Hacía pocos meses que en el congreso convergente se había palpado la división interna ya que el referéndum de Zapatero ponía en contradicción dos elementos de identidad de la formación: la defensa de Catalunya, y el europeísmo del que siempre quiso hacer gala. El debate se resolvió a favor del sí en un congreso extraordinario.

La firma de Tremosa demuestra, tal como informó La Vanguardia al desvelar sus 17 años con carnet del partido, que el candidato se mantuvo muy cercano a la vida de la formación aunque hubiese decidido abandonar la militancia. Y con unas posiciones alejadas en ocasiones de la dirección y, sobre todo, de los dirigentes históricos del partido. Desde que abandonó la militancia formal del partido, Tremosa acentuó su perfil soberanista. Primero con este rechazo al tratado, y después también se mostró contrario al Estatut de Catalunya. Su fichaje se enmarca en la pretensión de que su proyecto de Casa Gran del Catalanisme sirva para aglutinar a a todas las sensibilidades del catalanismo en un proyecto político que lidere el país. Miquel Roca fue en el 2004 el primero en romper el silencio que Artur Mas impuso en torno al debate europeo con una clara apuesta por el sí, y después le siguió Josep María Cullell recordando que los partidarios del no en Europa eran Le Pen, los neofascistas italianos y la izquierda extraparlamentaria. CiU optó finalmente por el voto afirmativo después de lograr que Zapatero defendiese en Bruselas la reforma del reglamento lingüístico.

El europeísmo de José Luis Rodríguez Zapatero de poco sirvió para que el tratado XAVIER BERTRAL / EFE llegase a buen puerto. En España ganó el sí, aunque con una participación escasa del 42% y poco después Francia, con un voto muy en clave interna, frenó en seco el tratado. El rechazo holandés acabó definitivamente con la Constitución, luego sustituida por un tratado de Lisboa menos ambicioso y que se va aplicando a trancas y barrancas.