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Tremosa defendió en CDC el no a la constitución
europea
El candidato se adhirió en el 2004 a ´euro-convergents
pel no´
CRISTINA SEN - Barcelona
Cuando el proyecto de contar con una constitución europea
aún parecía posible y España se disponía a ser la primera
en ratificar vía referéndum un texto que después acabó en
un fracaso, Ramon Tremosa, próximo candidato de CiU al Parlamento
europeo, defendió activamente el no al tratado. El flamante
cartel electoral de la coalición se alineó entonces con el
sector de CDC contrario al texto europeo y se adhirió a la
plataforma euro-convergents pel no.
La ratificación del tratado suscitó en los años 2004 y 2005
un intenso debate en toda la Unión Europea (UE) con acentos
totalmente diferentes dependiendo de cada país, y acabó muriendo
por el no francés y holandés. Pero meses antes Convergència
ya se había enfrentado al dilema de apoyar un texto que abría
la puerta a una Europa mucho más fortalecida pero que diluía
el papel de las regiones. Ramon Tremosa no era entonces formalmente
militante de Convergència ya que había abandonado la formación
tras el pacto PP-CiU en el 2000, pero se implicó de nuevo
en el debate interno con una posición clara.
Su nombre aparece en la lista de "militantes y simpatizantes"
que con su firma dieron apoyo a la citada plataforma euroconvergents
pel no, que trabajó a fondo para lograr que el partido se
decantase oficialmente por rechazar la constitución. El manifiesto
defendía el no al entender que ésta borraba política y lingüísticamente
a Catalunya del mapa europeo.
"Digamos no -se recogía en la plataforma-a una constitución
que reconoce la lengua de 200.000 hablantes y no es capaz
de reconocer una lengua como la catalana hablada por diez
millones de personas".
Hacía pocos meses que en el congreso convergente se había
palpado la división interna ya que el referéndum de Zapatero
ponía en contradicción dos elementos de identidad de la formación:
la defensa de Catalunya, y el europeísmo del que siempre quiso
hacer gala. El debate se resolvió a favor del sí en un congreso
extraordinario.
La firma de Tremosa demuestra, tal como informó La Vanguardia
al desvelar sus 17 años con carnet del partido, que el candidato
se mantuvo muy cercano a la vida de la formación aunque hubiese
decidido abandonar la militancia. Y con unas posiciones alejadas
en ocasiones de la dirección y, sobre todo, de los dirigentes
históricos del partido. Desde que abandonó la militancia formal
del partido, Tremosa acentuó su perfil soberanista. Primero
con este rechazo al tratado, y después también se mostró contrario
al Estatut de Catalunya. Su fichaje se enmarca en la pretensión
de que su proyecto de Casa Gran del Catalanisme sirva para
aglutinar a a todas las sensibilidades del catalanismo en
un proyecto político que lidere el país. Miquel Roca fue en
el 2004 el primero en romper el silencio que Artur Mas impuso
en torno al debate europeo con una clara apuesta por el sí,
y después le siguió Josep María Cullell recordando que los
partidarios del no en Europa eran Le Pen, los neofascistas
italianos y la izquierda extraparlamentaria. CiU optó finalmente
por el voto afirmativo después de lograr que Zapatero defendiese
en Bruselas la reforma del reglamento lingüístico.
El europeísmo de José Luis Rodríguez Zapatero de poco sirvió
para que el tratado XAVIER BERTRAL / EFE llegase a buen puerto.
En España ganó el sí, aunque con una participación escasa
del 42% y poco después Francia, con un voto muy en clave interna,
frenó en seco el tratado. El rechazo holandés acabó definitivamente
con la Constitución, luego sustituida por un tratado de Lisboa
menos ambicioso y que se va aplicando a trancas y barrancas.
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