| La cuestión
catalana Los magistrados dela era Aznar frenan enel TC
el fallo del Estatut Los intentos de pacto de la presidenta
no hallan acogida en el bloque conservador JOSÉ MARÍA BRUNET - Madrid
El
Tribunal Constitucional (TC) está inmerso en nuevas dificultades para cerrar la
sentencia del Estatut, debido sobre todo a la resistencia del sector conservador
de la institución a ceder en puntos clave de la ponencia elaborada por la magistrada
Elisa Pérez Vera. En diciembre, tras el editorial conjunto de la prensa catalana,
se hizo un gran esfuerzo de aproximación, pero cuando se estaba cerca de la meta
resurgieron los problemas. El bloque de cinco magistrados conservadores moderó
algunas de sus posiciones, pero en seguida se replantearon las discrepancias,
al extenderse la interpretación de que estaba haciendo demasiadas concesiones
en aras del consenso. En el complejo equilibrio de los debates, el TC
volvió a caer en uno de esos avances con trampa que en el juego del parchís obligan
a retroceder hasta la casilla de partida. El magistrado Manuel Aragón, esencial
para mantener el bloque progresista, mantuvo su posición de fondo contraria a
aspectos clave del Estatut, mientras el sector conservador volvía a enrocarse
en algunos de esos mismos puntos, los que suponen algún cambio sustancial en el
autogobierno de Catalunya y entrañan el salto cualitativo que desde el comienzo
se quiso dar con la reforma del texto. En el bloque opuesto a la reforma
catalana se ha compactado aún más, si cabe, un núcleo compuesto por los magistrados
Jorge Rodríguez-Zapata, letrado del Consejo de Estado; Javier Delgado, ex presidente
del Tribunal Supremo (TS), y Vicente Conde, magistrado de la Sala de lo Penal
de esta misma instancia. En cambio, Ramón Rodríguez Arribas, magistrado del TS
y ex presidente de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), y el vicepresidente
del TC, Guillermo Jiménez, catedrático de Derecho Mercantil, siempre se han mostrado
más flexibles para cerrar pactos. En medios del TC se subraya el especial
peso específico que la postura de Javier Delgado representa en las deliberaciones,
a pesar de que ha tenido que estar ausente de parte de ellas, a causa de una dolencia
que ha requerido continuadas atenciones médicas. El ex presidente del Supremo
está considerado el magistrado que tiene una construcción intelectual y doctrinal
más sólida en la institución en contra de aspectos clave del Estatut. Javier
Delgado se incorporó al TC en el 2001, durante la segunda legislatura del entonces
presidente del Gobierno y líder del PP José María Aznar. Durante el primer mandato
del hoy presidente de honor popular, dicho magistrado accedió a la presidencia
del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y del Supremo. En la judicatura
se le considera una persona plenamente identificada con los criterios de cohesión
que el PP encarnado por el ex presidente Aznar defendió para España a lo largo
de sus ocho años de gestión. En medios del Constitucional se subraya que Javier
Delgado nunca ha dejado de ser leal a esa visión del país y sus estructuras políticas.
La postura del bloque conservador sólidamente defendida por Delgado,
Rodríguez-Zapata - incorporado al TC durante el segundo mandato de Aznar-y Conde
- que llegó a la institución en la primera legislatura popular-,con la adhesión
más moderada de Jiménez y Rodríguez Arribas, ha encontrado un punto de apoyo en
la escasa disposición de Aragón a flexibilizar a su vez sus puntos de vista. La
presidenta, María Emilia Casas, confiaba en ello para permitir la cuadratura del
círculo de la sentencia, si Aragón y el vicepresidente, Guillermo Jiménez, actuaban
como bisagras en los debates. Pero no ha sido así. Todos estos factores han conducido,
a su vez, a que el núcleo del sector progresista, formado por los magistrados
Eugeni Gay y Pascual Sala, se mantenga con igual firmeza en sus posturas, mientras
la propia Casas y la ponente de la resolución, Elisa Pérez Vera, vuelven a temer
que su papel de tejer y destejer la sentencia continúe sin un punto final mínimamente
previsible. Siguen abiertos en canal, por tanto, algunos de los principales
capítulos del Estatut, como los relativos a los símbolos nacionales de Catalunya
- la senyera y la Diada, en particular-,la obligatoriedad o no de conocer el catalán
por parte de los ciudadanos de Catalunya, la existencia de la bilateralidad entre
la comunidad autónoma catalana y el Estado, así como los límites de ese tipo de
relación, los derechos históricos Casas y la ponente, Elisa Pérez Vera,
constituyen junto a Eugeni Gay y Pascual Sala el bloque progresista del TC. Si
Manuel Aragón acabase decantándose a su favor se produciría un empate a cinco,
que podría ser dirimido por el voto de calidad de la presidenta. Pero Casas siempre
ha confiado en que, además del apoyo de Aragón, conseguirá el de Guillermo Jiménez
y el de Ramón Rodríguez Arribas, dejando aislado al núcleo del bloque conservador,
que hasta ahora se ha mostrado poco dispuesto a efectuar concesiones en los puntos
que estima clave del Estatut, cuya eliminación o rebaja cree esencial para la
arquitectura constitucional. A ello se refería el ex presidente del Gobierno,
José María Aznar, el pasado viernes cuando en declaraciones a RTVE manifestó que
las reformas estatutarias han sido negativas. Aznar abogó por una sentencia que,
más que sentar criterios interpretativos, aclare qué es constitucional y qué no
en las normas estatutarias. como fuente de legitimidad del autogobierno, el poder
judicial autonómico, la organización territorial de Catalunya y su financiación.
En definitiva, casi todos los puntos clave del texto. Las deliberaciones
en el TC se asemejan, en suma, al juego del soka-tira, a la pugna entre dos equipos
en fila tirando cada vez más fuerte de los extremos de la cuerda. Todo el empeño
de cada formación parece centrado en no ceder ni un milímetro. La presidenta del
TC, María Emilia Casas, sigue manteniendo reuniones con los magistrados, de uno
en uno o en grupos reducidos, pero desde finales de diciembre, en que se generaron
grandes expectativas sobre la posible inminencia de la resolución, no ha conseguido
aproximar posiciones.
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