| Hacienda
blinda la penalización a las indemnizaciones elevadas Los
directivos que cobren una indemnización por despido o un bonus en 2010 sólo podrán
aplicar la reducción del 40% en el IRPF sobre los primeros 600.000 euros. La medida
se aprobará antes del verano pero regirá para retribuciones abonadas ya en enero
de este año.
Jaume Viñas - Madrid
El anteproyecto de Ley de Economía Sostenible elimina parcialmente un importante
beneficio fiscal para los altos directivos. Hasta ahora, las llamadas rentas irregulares
derivadas de los incentivos plurianuales por objetivos y las indemnizaciones por
despido o por rescisiones de contrato tenían derecho a una reducción del 40% en
el IRPF. Es decir, si un directivo cobraba una indemnización de tres millones
de euros, 1,2 millones quedaban libres de impuestos. El anteproyecto
de Ley de Economía Sostenible limita a los primeros 600.000 euros la posibilidad
de aplicar ese beneficio. Así, algunos despachos fiscales están recomendando a
directivos que meditan abandonar a corto plazo su cargo que negocien su salida
antes de la aprobación de la ley. Esfuerzo vano. Fuentes de Hacienda confirmaron
a CincoDías que, tal y como está redactada la norma, la reforma se aplicará con
efectos retroactivos. Y argumentan que el Tribunal Constitucional avala
esta interpretación. Por un lado, existe un efecto anuncio, ya que en diciembre
del año anterior ya se informó de este cambio y, por el otro, el devengo del impuesto
se hace efectivo en 2011, cuando la ley ya estará vigente. Opinión no
compartida por el director del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF),
Luis del Amo, que defiende que el cambio normativo debería empezar a aplicarse
en enero de 2011 de acuerdo con la Ley General Tributaria. Aun así, prevé que
en el trámite parlamentario se especificará la entrada en vigor a partir de enero
de 2010. Es más, no puede descartarse que el Congreso reduzca aún más
este beneficio fiscal. Como recuerda Ignacio Acosta, socio de Deloitte, existe
"una tendencia a endurecer los premios a los directivos". Se trata de
un cambio de calado. En 2008, las indemnizaciones y pagos por incentivos con un
periodo de generación superior a dos años superaron los 40.000 millones de euros.
Ana Gómez, socia de Monereo, Meyes & Marinel·lo Abogados, explica que las llamadas
cláusulas de blindaje -que aseguran compensaciones millonarias en caso de despido
o rescisión de contrato- son habituales en la alta dirección. Entre otros motivos,
porque la indemnización que le corresponde por ley a un presidente o consejero
delegado de un gran compañía es mínima, "de siete días por año trabajado". El
77% de las compañías del Ibex blinda a sus ejecutivos. De media, las indemnizaciones
que reciben equivalen al sueldo de tres anualidades. En el caso de los asalariados
acogidos al régimen general, el cambio normativo no les afecta porque las indemnizaciones
por despidos improcedentes y los ERE fijados en 20 días por año trabajado están
exentas de tributación. Además, en diciembre, el Gobierno aprobó que los expedientes
con indemnizaciones máximas -45 días por año trabajado- firmados entre el 6 de
marzo de 2009 y diciembre de 2010 quedasen libres de impuestos. Un cambio
que dispara el gravamen en el IRPF Limitar a los primeros 600.000 euros
la reducción del 40% en el IRPF de las rentas irregulares puede suponer para un
alto directivo pagar cifras millonarias en su declaración de la renta. No es extraño
que un presidente de una compañía cotizada cobre cuatro millones de euros anuales
y, además, goce de cláusulas de blindaje. Normalmente, los altos directivos que
abandonan su cargo tienen derecho a una compensación equivalente al salario de
tres años. También es habitual que se conceda un año más de sueldo en
el caso de que el directivo no se vaya a la competencia en los primeros doce meses
tras su salida. La aprobación del cambio normativo incluido en el anteproyecto
de Ley de Economía Sostenible implicaría, para un directivo que cobra cuatro millones
de euros y con un blindaje de cuatro anualidades de salario, un sobrecoste fiscal
de 2,6 millones. En otras palabras, la modificación normativa implica que, para
el ejemplo propuesto, un directivo se quede con una indemnización neta de 9,2
millones de euros, en lugar de los 11,8 millones que ganaría si no se aprobara
la reforma. Si bien las cláusulas de blindaje o garantía han sido muy utilizadas
en los últimos años, perderán un importante atractivo fiscal si el Congreso de
los Diputados avala los planes del Gobierno. Para un bonus o indemnización de
dos millones de euros, el gravamen efectivo en el IRPF pasará del 25,8% al 37,8%.
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