| Israel
se defiende en la ONU con un fallo de la Audiencia Nacional Intenta
frenar la acusación de crímenes de guerra en Gaza con el archivo de la causa en
España. La ministra Tzipi Livni presionó al Gobierno para limitar la jurisdicción
universal
PERE RUSIÑOL - MADRID A principios de 2009, la Audiencia
Nacional ponía los pelos de punta a las autoridades de Israel. Un año después,
Israel se escuda en el tribunal español para tratar de demostrar ante Naciones
Unidas que es una auténtica democracia que simplemente atacó Gaza en legítima
defensa. El informe Goldstone, encargado por la ONU, ha puesto contra
las cuerdas a la diplomacia israelí, al constatar que Israel cometió crímenes
de guerra durante la ofensiva bélica del año pasado contra la franja de Gaza.
Pero Israel se defiende citando a España: la semana pasada remitió un informe
a Nueva York en el que utiliza los argumentos de la Audiencia Nacional para archivar
una causa de jurisdicción universal por presuntos crímenes de guerra en Gaza en
2002.
Y añade: "Por ejemplo, la Audiencia Nacional de España decidió por
amplia mayoría el año pasado poner fin a una investigación sobre supuestos crímenes
de guerra en Gaza". "Al cerrar la investigación prosigue el documento elaborado
por la diplomacia israelí, se enfatizó la completa capacidad [israelí] de investigarse
a sí mismo. Contrariamente a lo que sostiene el informe [Goldstone]", Tel Aviv
respetó "los principios de la ley internacional". El documento israelí
explica en detalle el fallo de la Audiencia Nacional, de julio de 2009, en el
que se sostenía que "dudar de la imparcialidad" y de la separación de poderes
en Israel supondría "ignorar la existencia de un Estado social y democrático sometido
al imperio de la ley". No puede haber duda de que se investigará "si hay alguna
conducta criminal relevante", concluía. Ataque selectivo en 2002
El fallo de la Audiencia, que fue recurrido ante el Tribunal Supremo,
cortó de raíz la instrucción del juez Fernando Andreu, que en virtud de la jurisdicción
universal puso su lupa sobre la incursión militar israelí en la franja de Gaza
en 2002 contra un dirigente de Hamás. El ataque selectivo mató a 14 personas entre
ellos, varios niños e hirió a 150. Sobre él pendía la acusación de "crímenes de
guerra". Pero se trataba apenas de una pequeña cata de lo que iba a suceder años
después en Gaza, durante la operación Plomo Fundido, de enero de 2009, en la que
murieron más de mil personas en su mayoría, civiles por la intervención militar
israelí. La investigación provocó el año pasado estridentes protestas
del Gobierno israelí, que únicamente se calmó tras obtener garantías por parte
del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, de que el caso no
iría a mayores. Las garantías dadas en privado por Moratinos, pero aireadas por
la entonces primera ministra israelí, Tzipi Livni, se cumplieron totalmente: la
Audiencia Nacional echó tierra sobre la investigación y las Cortes aprobaron poco
después una reforma legal para descafeinar la aplicación en España del principio
de jurisdicción universal, de forma que cualquier investigación a Israel es hoy
mucho más difícil.
La sentencia de la Audiencia que puso fin a la causa
de Gaza fue ratificada por una amplia mayoría del pleno: 14 votos contra cuatro.
Y la argumentación de la mayoría a favor de que Israel es un Estado de derecho
incluso cuando afecta al conflicto con los palestinos fue tan rotunda que es la
que utilizan ahora las autoridades israelíes para defenderse ante Naciones Unidas.
Cuatro magistrados de la Audiencia emitieron en su día un voto particular
en el que advertían de que el fallo del organismo suponía dar carta blanca a la
"impunidad" en uno "de los crímenes más graves del derecho internacional". Los
asuntos investigados entrarían, según los votos particulares, en la categoría
de "crímenes de Estado, en su peor acepción". Reconocimiento de Palestina
A pesar de que el fallo fue tan favorable a los intereses de Israel que
ahora sus autoridades lo esgrimen incluso ante Naciones Unidas para evitar una
investigación, contenía un reconocimiento implícito de la existencia de Palestina:
"El delito, de existir, se comete tanto donde se origina y desarrolla la acción
(Israel) como donde se produce el resultado (Gaza)". Pero poco ha interesado el
matiz a las autoridades de Israel que tanto aprecian ahora la Audiencia Nacional.
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