| La
empresa se cuela en la sanidad pública De los 45 hospitales
de titularidad autonómica inaugurados en los últimos cinco años, 17 tienen gestión
privada
VANESSA PI - MADRID La empresa privada va ganando terreno
a las autonomías en la gestión de sus hospitales públicos. De los 45 centros del
Sistema Nacional de Salud (SNS) inaugurados en los últimos cinco años, 17 están
gestionados en mayor o menor medida por una empresa privada. La tendencia ha puesto
en pie de guerra a los sindicatos y a las asociaciones de pacientes, que insisten
en que la mercantilización de la sanidad pública perjudica al ciudadano.
La Comunidad de Madrid disparó la cifra de hospitales públicos gestionados
por compañías privadas en 2008, cuando inauguró ocho centros. Siete de ellos fueron
construidos por una empresa, responsable también de adquirir el equipamiento y
contratar al personal no sanitario (modelo PFI). El octavo, en Valdemoro, es gestionado
íntegramente incluido el personal sanitario por una compañía (modelo Alzira).
En todos los casos, el Gobierno regional paga una cuota a la empresa por cada
paciente durante 30 años.
Peor atención al paciente Con
la puesta en marcha de estos ocho centros, han salido a la luz una serie de carencias
de material e infraestructuras a cargo de la empresa privada que han empeorado
la atención al paciente. Nueve meses después de su inauguración, los
trabajadores de urgencias del Hospital Puerta de Hierro denunciaron al Defensor
del Pueblo que no tenían material suficiente para atender a sus pacientes. Faltaban
camillas y sillas de ruedas. No había comida. Tampoco un plan de emergencias y
evacuación. Y, además, detectaron problemas de higiene. En otro de los
nuevos hospitales, el Infanta Leonor, se dejaron de dar citas para hacer radiografías
porque salían caras, denuncian los sindicatos. Además, faltaba instrumental.
En
otro centro nuevo, el personal de determinadas áreas denunció que tuvo que comprar
mobiliario para poder trabajar. En el Hospital del Sureste, la falta de medios
llevó a muchos ginecólogos a abandonar el hospital. "Cuanto más tiempo
pase, el sistema será peor para los pacientes", vaticina la presidenta de la Federación
de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública (FADSP), Carmen Ortiz. Según
explica, los hospitales de gestión privada hacen una selección de pacientes y
derivan a los centros públicos a los que les salen más caros, como ancianos o
enfermos crónicos. "A su vez, los hospitales tradicionales reciben cada vez menos
dinero, con lo cual tampoco tienen los medios suficientes para atender a sus propios
pacientes y a los que se les derivan", denuncia. "La privatización limita
la buena asistencia. Van a hacer menos pruebas diagnósticas para ahorrar costes",
coincide la presidenta de la Asociación El Defensor del Paciente, Carmen Flores.
"Las empresas están para ganar dinero", dice. El presidente del Foro
Español de Pacientes, Albert Jovell, reclama al Gobierno estudios que indiquen
cómo afecta la privatización de la gestión de los hospitales a la calidad asistencial.
"Mientras la financiación sea pública, cómo se gestiona pasa a un segundo plano,
siempre y cuando se garantice la calidad", defiende. Más infecciones hospitalarias
En Inglaterra país pionero en la introducción del modelo de gestión PFI
en sus hospitales públicos hace dos décadas, se redujeron las plantillas de los
hospitales entre un 20% y un 30%. El recorte en personal de limpieza en estos
centros derivó en un aumento de las infecciones hospitalarias. Desde
el punto de vista económico, denuncia la Coordinadora Antiprivatización de la
Sanidad Pública (CAS), las concesionarias en Madrid han recuperado en tres años
casi el 70% de su inversión. En 2011, dicen, habrán recuperado prácticamente toda
su inversión; por tanto, a partir de entonces y hasta 2037 (cuando acaba el contrato
de concesión), todo serán beneficios. "El modelo privado sale más caro
a las arcas públicas" "El modelo privado sale más caro a las arcas públicas
y dudo de que sea un 20% más eficiente desde el punto de vista asistencial", denuncia
el secretario general de Sanidad de CCOO, Antonio Cabrera. El representante sindical
considera urgente que el Gobierno "cambie a una política más agresiva". Aunque
las autonomías tengan las competencias en sanidad, el ministerio debe ejercer
de árbitro, recuerda. La secretaria confederal de política social de
UGT, Carmen López, coincide con su homólogo y critica que se financien los hospitales
públicos de gestión privada "sin una garantía de calidad". Según insiste, el ministerio
tiene que evaluar los modelos de gestión. Por su parte, la ministra de
Sanidad, Trinidad Jiménez, reconoce la obligación de la Administración que representa
de "velar para que sea cual sea la gestión del servicio sanitario este sea público
para el ciudadano". Jiménez se decanta "porque la gestión sea pública, porque
se ha demostrado su eficiencia". Blindaje a la empresa por ley
La puerta de entrada de la empresa en la gestión de la sanidad pública
la abrió en 1997 el PP, al aprobar una ley que así lo permitía. El Congreso tramita
ahora una proposición de ley presentada por ERC, IU e ICV para blindar la gestión
de los hospitales a la Administración o a una empresa estrictamente pública.
Rafael
Serrano, sociólogo del Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA), destaca
que lo importante para mantener la calidad del sistema es que la autonomía pueda
controlar la gestión "de forma ágil". Serrano defiende que las comunidades concierten
con clínicas privadas un servicio en momentos puntuales. Pero considera que el
modelo PFI deja a las autonomías sin posibilidad de hacer políticas de salud.
"Me preocupa que el contrato no se puede romper en 30 años. Los ciudadanos dejan
de tener el poder, porque dará igual a quién voten". El catedrático de
Economía de la Universitat Pompeu Fabra Guillem López Casasnovas cree positivo
experimentar nuevas fórmulas de gestión, pero también considera que el hecho de
que las licitaciones se alarguen décadas "puede hacer mucho daño al sector hospitalario",
al dejarle poco margen de adaptación a las necesidades futuras. No obstante, Casasnovas
destaca que el modelo PFI permite que los hospitales estén construidos mucho antes
que si los hace directamente la Administración. El director de Sanidad
de la consultora PriceWaterhouse, Ignacio Riesgo, destaca este mismo aspecto y
defiende que el modelo PFI no sale más caro. Además, dice que el ciudadano no
tiene por qué notar la diferencia, porque continuará siendo un servicio gratuito.
Del control total de Alzira al modelo catalán Modelo Alzira
Es
el tipo de gestión privada de un servicio público donde la empresa tiene la mayor
capacidad de decisión. El hospital de Alzira (Valencia) fue el primero en implantarlo
en 1999. Consiste en ceder a la compañía privada la construcción del edificio,
la dotación del equipamiento y la contratación de todo su personal, incluido el
sanitario. El modelo Alzira también cede a las empresas la gestión de los centros
de atención primaria y especializada del área de salud del hospital. PFI
El modelo PFI (Iniciativa Privada de Financiación, por sus siglas
en inglés) cede a las empresas la construcción del edificio, la adquisición del
equipamiento y la contratación del personal no sanitario. A los trabajadores sanitarios
los contrata una empresa de titularidad pública. Modelo catalán
Catalunya
posee históricamente una estructura mixta. La red pública -de hospitales , centros
de atención primaria y de especialidades- está gestionada por mutuas, fundaciones,
consorcios y centros de la Iglesia. Este sistema integra a las ambulancias.
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