| España
y la crisis Mensaje de Rajoy a los mercados: España es
de fiar, Zapatero no CARMEN DEL RIEGO - Atarfe (Granada)
Mariano
Rajoy se resiste a tomar la iniciativa ante la semana negra del Gobierno. Había
expectación por saber cuál sería el paso que dar tras las propuestas del Ejecutivo
en materia laboral, así como las iniciativas y marchas atrás en materia de pensiones,
pero el líder del PP no desveló ayer sus cartas: quiere llevar este debate al
Congreso y que sea allí donde Zapatero dé explicaciones. "Es el momento
de mantener la serenidad y la calma, no de responder a las ocurrencias con otras
ocurrencias", afirmó durante un acto preelectoral en Granada. Unas palabras que
dejan claro que sigue sin ser partidario de las peticiones que se han lanzado
desde las filas del PP durante toda la semana: moción de censura, elecciones anticipadas
o dimisión del presidente del Gobierno. ¿Qué plantea entonces? Lo explicó
en una frase donde todo es interpretable: "Debe haber una rectificación en toda
regla de la política económica, y si no comparece y hace lo que hay que hacer,
su responsabilidad ante España y ante la historia le será exigida por el PP".
De momento, ayer, el único mensaje que lanzó el líder de la oposición a los mercados
fue que "España es un país de fiar, los españoles son de fiar, los trabajadores
son de fiar, lo único que no es de fiar es el Gobierno que preside Rodríguez Zapatero".
Frases de este tipo eran las que esperaban las más de 10.000 personas
que abarrotaron la plaza de toros-coliseo cubierto de la localidad granadina de
Atarfe, en otra demostración de fuerza del PP en Andalucía, continuación del acto
que celebró en Dos Hermanas en septiembre pasado, con el que inició una oposición
frontal a la política económica y la subida de impuestos de Zapatero. Ya incluso
horas antes de que llegara al lugar Rajoy, los congregados se animaron entonando
a cada momento el grito de guerra del mitin: "¡Zapatero dimisión!" En
su intervención, Rajoy no adelantó propuestas, no tomó posición sobre las medidas
económicas planteadas por el Gobierno. Lo que hizo fue dibujar el panorama de
una España "en la que no hay un gobierno, sino ministros a la deriva", y un Zapatero
"al que se le ha acabado el crédito y la credibilidad". Su mensaje positivo:
"Lo que está pasando tiene solución porque el problema en España no es la crisis
internacional ni lo que diga un periódico, sino el Gobierno, y el PP tiene un
plan y estamos dispuestos a gobernar". Lo hecho por Aznar en 1996 fue
la mayor de las pistas que dio sobre lo que él haría, aunque dejó claro que incluso
no haría falta hacer grandes cosas, bastaría con una sola: "Vamos a recuperar
el crédito de España en el exterior en cuanto el presidente del Gobierno deje
su responsabilidad". El dirigente de los populares dijo que "se ha perdido
mucho tiempo, demasiado; hoy el Gobierno carece de credibilidad y se limita a
hacer anuncios aislados que generan alarma; es incapaz de tomar decisiones sobre
algo, sólo hace anuncios que generan incertidumbre y confusión". Un estado
de incertidumbre que, a juicio de Rajoy, ha llegado a su fin: "Se acabó el tiempo
de los anuncios, los engaños y los incumplimientos, ahora toca decidir". Rajoy
no desveló su posición sobre la reforma de las pensiones y se limitó a proclamar
que han sido los socialistas quienes por primera vez en la historia han bajado
en enero las pensiones, en referencia a la retirada de los 400 euros, con los
que en su día estuvo en contra. Su receta para mantener el sistema de pensiones
pasa, según explicó, "por una política económica que cree puestos de trabajo".
Tampoco dijo gran cosa sobre la reforma laboral: "Es otro anuncio sin
contenido, porque nos gobierna un gobierno incapaz de decidir". Eso sí, pidió
la reestructuración del sistema financiero: "En esta situación no son buenas las
ocurrencias - reiteró-ni las improvisaciones, ni distraerse sobre lo que hay que
hablar". El acto de Granada, con las encuestas que dicen que el PP supera
al PSOE en Andalucía, fue también un ejercicio de autocomplacencia. El presidente
del PP andaluz, Javier Arenas, afirmó sentirse ya sustituto de Griñán en la Junta
y avanzó lo primero que hará si llega al frente del gobierno andaluz: reducir
el 50% de los altos cargos, un plan especial de financiación de pymes, autónomos
y familias, suprimir el impuesto de sucesiones y donaciones, y abordar sin complejos
una reforma educativa a fondo.
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