| CONFERENCIA
DE SEGURIDAD DE MUNICH "Revolución cultural" en la OTAN
Rasmussen confirma que la estrategia de la Alianza sobrepasa
sus fronteras RAFAEL POCH - Munich Corresponsal
La seguridad
en el mundo de hoy "consiste en un compromiso activo, muy lejos de nuestras fronteras",
dijo ayer en Munich el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen. El
que fue bloque militar de Occidente en el Atlántico Norte durante la guerra fría
busca desde hace años una nueva doctrina, que ya se deduce de su práctica de intervención
global. Para ello debe acometer una "revolución cultural", dijo Rasmussen, que
"rompa con el pensamiento convencional". El ejemplo es Afganistán, dijo.
Tres son los principios de la nueva OTAN: un campo de acción "más allá de
sus fronteras", cooperación para preservar la seguridad común y hacer de la Alianza
un "foro para cuestiones de seguridad mundial". El espectro de un único policía
global que se apropia de atribuciones de la ONU fue conjurado por el danés con
la idea de cooperar con otras potencias no occidentales, Rasmussen se refirió
a China, India y Rusia - "países difíciles", en palabras del ministro de Defensa
alemán, Karl-Theodor zu Guttenberg-y con la afirmación de que, "no queremos ser
un competidor de la ONU". "La Alianza debe ser el nudo de una red de
seguridad colectiva y un centro para consultas en temas de seguridad internacional".
A continuación, la lista de "nuevas amenazas", desde el terrorismo y la piratería
hasta las consecuencias del calentamiento global. Entre los remedios: la acción
militar preventiva (lo que antes se llamaba agresión), la práctica desaparición
de la frontera entre armas nucleares y convencionales y toda una batería de conceptos,
desde los "estados fallidos" hasta el "derecho de injerencia" en nombre del mantenimiento
de la paz o de crisis humanitarias, que diluyen el derecho internacional. Rusia,
el antiguo adversario noratlántico, también se ha apuntado a esta "revolución
cultural". El viernes el Kremlin divulgó su nueva doctrina militar, repleta
de despropósitos y claramente dirigida a adecuarse a la situación definida por
sus antiguos enemigos. Se considera amenaza para Rusia la perspectiva de inclusión
en la OTAN de nuevos miembros (Ucrania, Georgia), así como el nuevo despliegue
junto a sus fronteras de misiles destinados a interceptar la disuasión nuclear
rusa en Polonia, Rumanía (2015), en el Mar Báltico y en el Mar Negro, con nuevas
bases allí y en Bulgaria. Se confirma el derecho a un "primer uso" preventivo
del arma nuclear, igual que Estados Unidos. Se afirma el mismo derecho que la
OTAN: el derecho de Rusia a utilizar sus fuerzas armadas fuera de sus fronteras,
"a fin de defender los intereses de Rusia y de sus ciudadanos, así como para impulsar
la paz y seguridad internacionales". Y en último lugar, un significativo guiño
al uso y abuso de la ONU, de tal forma que cuando la organización no coopere con
los propios intereses pueda ser abusada mediante lo que Estados Unidos llama "coalición
de quienes están dispuestos". La acción militar rusa se contempla en el cuadro
de resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, "o de otras estructuras de
seguridad colectiva". Esa fórmula sugiere la misma disposición a torearse a la
ONU que se mostró en Iraq. "Planeamos la construcción en serie de barcos
de guerra, en primer lugar de submarinos nucleares estratégicos con misiles de
crucero y submarinos multifuncionales", dijo el viernes el presidente Medvedev,
autor de una propuesta de seguridad europea integrada que en Occidente se ha desechado
como mero "intento de dividir a la OTAN". "Se creará un sistema de defensa espacial",
dijo Medvedev. "Esta nueva doctrina rusa no refleja el mundo real y está
en directa contradicción con todos nuestros esfuerzos por mejorar las relaciones
entre la OTAN y Rusia", respondió ayer Rasmussen, preguntado al respecto. A continuación,
repitió la frase que Moscú ha venido oyendo de Javier Solana, Madeleine Albright
y otros en los últimos veinte años, con el ruido de fondo de los disparos en Yugoslavia
y el continuo avance y rearme junto a sus fronteras: "La OTAN no es un enemigo
de Rusia". "Esas declaraciones no son convincentes", ha dicho el ministro de Exteriores
ruso, Serguei Lavrov. Junto a este festival militarista, pocos han reparado
en la posición China, la potencia nuclear que tiene el arsenal estratégico más
modesto - apenas renovado desde hace más de veinte años, pese a que su PIB se
ha multiplicado por quince en ese periodo-expresada el viernes en Munich por su
responsable de Exteriores, Yang Jiechi. "Mantenemos una política militar defensiva
por su naturaleza y una estrategia nuclear para la autodefensa", dijo Yang. "Hacemos
nuestro el principio de usar primero el arma nuclear bajo ninguna circunstancia
y mantenemos el compromiso incondicional de no usar, ni amenazar con usar, armas
nucleares contra estados no nucleares y zonas libres de armas nucleares", añadió.
"El argumento de que una nación fuerte está condenada a buscar la hegemonía va
en contra de la voluntad del pueblo chino", sentenció. Rasmussen dijo
que Afganistán ilustra "el dramático cambio en la forma de actuar de la OTAN.
En Afganistán se está pendiente de lo que se anuncia como la mayor operación militar
desde el inicio de la guerra en octubre de 2001. Se trata de la toma de la ciudad
de Marjah, un feudo talibán de 80.000 habitantes en la provincia de Helmand. La
web de análisis militar Stratfor informa que podrían participar hasta 15.000 soldados,
siguiendo un guión parecido al de la toma de Faluya (Iraq) en el 2004: la ciudad
quedó reducida a escombros. Cuatrocientas familias de la región de Marjah ya han
sido desplazadas en vísperas de la operación.
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