AGENDA DE PRENSA - 8 de febrero de 2010
 
  LA VANGUARDIA


CONFERENCIA DE SEGURIDAD DE MUNICH
"Revolución cultural" en la OTAN

Rasmussen confirma que la estrategia de la Alianza sobrepasa sus fronteras

RAFAEL POCH - Munich Corresponsal

La seguridad en el mundo de hoy "consiste en un compromiso activo, muy lejos de nuestras fronteras", dijo ayer en Munich el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen. El que fue bloque militar de Occidente en el Atlántico Norte durante la guerra fría busca desde hace años una nueva doctrina, que ya se deduce de su práctica de intervención global. Para ello debe acometer una "revolución cultural", dijo Rasmussen, que "rompa con el pensamiento convencional". El ejemplo es Afganistán, dijo.

Tres son los principios de la nueva OTAN: un campo de acción "más allá de sus fronteras", cooperación para preservar la seguridad común y hacer de la Alianza un "foro para cuestiones de seguridad mundial". El espectro de un único policía global que se apropia de atribuciones de la ONU fue conjurado por el danés con la idea de cooperar con otras potencias no occidentales, Rasmussen se refirió a China, India y Rusia - "países difíciles", en palabras del ministro de Defensa alemán, Karl-Theodor zu Guttenberg-y con la afirmación de que, "no queremos ser un competidor de la ONU".

"La Alianza debe ser el nudo de una red de seguridad colectiva y un centro para consultas en temas de seguridad internacional". A continuación, la lista de "nuevas amenazas", desde el terrorismo y la piratería hasta las consecuencias del calentamiento global. Entre los remedios: la acción militar preventiva (lo que antes se llamaba agresión), la práctica desaparición de la frontera entre armas nucleares y convencionales y toda una batería de conceptos, desde los "estados fallidos" hasta el "derecho de injerencia" en nombre del mantenimiento de la paz o de crisis humanitarias, que diluyen el derecho internacional. Rusia, el antiguo adversario noratlántico, también se ha apuntado a esta "revolución cultural".

El viernes el Kremlin divulgó su nueva doctrina militar, repleta de despropósitos y claramente dirigida a adecuarse a la situación definida por sus antiguos enemigos. Se considera amenaza para Rusia la perspectiva de inclusión en la OTAN de nuevos miembros (Ucrania, Georgia), así como el nuevo despliegue junto a sus fronteras de misiles destinados a interceptar la disuasión nuclear rusa en Polonia, Rumanía (2015), en el Mar Báltico y en el Mar Negro, con nuevas bases allí y en Bulgaria. Se confirma el derecho a un "primer uso" preventivo del arma nuclear, igual que Estados Unidos. Se afirma el mismo derecho que la OTAN: el derecho de Rusia a utilizar sus fuerzas armadas fuera de sus fronteras, "a fin de defender los intereses de Rusia y de sus ciudadanos, así como para impulsar la paz y seguridad internacionales". Y en último lugar, un significativo guiño al uso y abuso de la ONU, de tal forma que cuando la organización no coopere con los propios intereses pueda ser abusada mediante lo que Estados Unidos llama "coalición de quienes están dispuestos". La acción militar rusa se contempla en el cuadro de resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, "o de otras estructuras de seguridad colectiva". Esa fórmula sugiere la misma disposición a torearse a la ONU que se mostró en Iraq.

"Planeamos la construcción en serie de barcos de guerra, en primer lugar de submarinos nucleares estratégicos con misiles de crucero y submarinos multifuncionales", dijo el viernes el presidente Medvedev, autor de una propuesta de seguridad europea integrada que en Occidente se ha desechado como mero "intento de dividir a la OTAN". "Se creará un sistema de defensa espacial", dijo Medvedev.

"Esta nueva doctrina rusa no refleja el mundo real y está en directa contradicción con todos nuestros esfuerzos por mejorar las relaciones entre la OTAN y Rusia", respondió ayer Rasmussen, preguntado al respecto. A continuación, repitió la frase que Moscú ha venido oyendo de Javier Solana, Madeleine Albright y otros en los últimos veinte años, con el ruido de fondo de los disparos en Yugoslavia y el continuo avance y rearme junto a sus fronteras: "La OTAN no es un enemigo de Rusia". "Esas declaraciones no son convincentes", ha dicho el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov.

Junto a este festival militarista, pocos han reparado en la posición China, la potencia nuclear que tiene el arsenal estratégico más modesto - apenas renovado desde hace más de veinte años, pese a que su PIB se ha multiplicado por quince en ese periodo-expresada el viernes en Munich por su responsable de Exteriores, Yang Jiechi. "Mantenemos una política militar defensiva por su naturaleza y una estrategia nuclear para la autodefensa", dijo Yang. "Hacemos nuestro el principio de usar primero el arma nuclear bajo ninguna circunstancia y mantenemos el compromiso incondicional de no usar, ni amenazar con usar, armas nucleares contra estados no nucleares y zonas libres de armas nucleares", añadió. "El argumento de que una nación fuerte está condenada a buscar la hegemonía va en contra de la voluntad del pueblo chino", sentenció.

Rasmussen dijo que Afganistán ilustra "el dramático cambio en la forma de actuar de la OTAN. En Afganistán se está pendiente de lo que se anuncia como la mayor operación militar desde el inicio de la guerra en octubre de 2001. Se trata de la toma de la ciudad de Marjah, un feudo talibán de 80.000 habitantes en la provincia de Helmand. La web de análisis militar Stratfor informa que podrían participar hasta 15.000 soldados, siguiendo un guión parecido al de la toma de Faluya (Iraq) en el 2004: la ciudad quedó reducida a escombros. Cuatrocientas familias de la región de Marjah ya han sido desplazadas en vísperas de la operación.