AGENDA DE PRENSA - 5 de junio de 2008
 
 19 de Mayo de 2008


CARTA al PRESIDENTE DE LA COMISIÓN EUROPEA firmada por Jacques Delors, Helmut Schmidt y otros destacados lideres del socialismo europeo.

'Querido Presidente:

¡Los mercados financieros no nos pueden gobernar!

La actual crisis financiera no es un accidente. No era imposible de predecir, como ahora claman algunos altos dirigentes de las finanzas y la política. Para las personas lúcidas la alarma sonó hace tiempo. Esta crisis es un fracaso de los mercados sin regulación o deficientemente regulados; y nos demuestra, una vez más, que el mercado financiero no es capaz de autorregularse. Asimismo nos recuerda la preocupante escalada de las diferencias de rentas en nuestras sociedades y plantea serias cuestiones sobre nuestra capacidad para comprometer a las naciones desarrolladas en un diálogo creíble sobre los retos mundiales.

Los mercados financieros se han ido haciendo cada vez más opacos y frecuentemente es una tarea más que formidable la identificación de quienes soportan y evalúan el riesgo. En los últimos veinte años ha aumentado constantemente la dimensión del 'sector bancario en la sombra' apenas regulado o no regulado en absoluto. Los principales bancos se han visto implicados en un juego de 'generación y distribución' de productos financieros altamente complejos y en un proceso más bien discutible de empaquetamiento y venta de deuda ligada a hipotecas de alto riesgo. Los inadecuados planes de incentivos, el cortoplacismo y los descarados conflictos de intereses han potenciado el mercadeo especulativo.

Los dudosos créditos hipotecarios, basados erróneamente en la idea de que los interminables incrementos de precios pagarían los reembolsos de la deuda, son solamente el síntoma de una crisis más amplia de las prácticas comerciales y de la gobernanza financiera. Las tres principales agencias globales de calificación de riesgos solían calificar como relativamente exentos de riesgo a unos extraños valores. Un banco de inversiones ganó miliardos de dólares especulando a la baja sobre valores subprimes mientras los estaba vendiendo a sus clientes, ¡un ejemplo de la pérdida de la ética de los negocios!

Nos habían advertido de los peligros. Alexander Lamfalussy y el comité de sabios, en un informe sobre los mercados europeos de valores (2001), subrayaban el compromiso entre la pretendida mayor eficiencia y la estabilidad financiera. Asimismo hace años Paul Volcker había alertado de esta crisis que se estaba incubando. Hace ya una década, Paul Krugman advirtió de las amenazas planteadas por la expansión de las entidades financieras no-reguladas. En 2003, Warren Buffet llamó a los derivados 'armas financieras de destrucción masiva'. Un informe del Banco de Inglaterra sobre estabilidad financiera destacaba la peligrosa distancia entre los prestamistas y las consecuencias de sus decisiones.

El problema es un modelo de gobernanza económica y comercial basado en la infraregulación, la supervisión inadecuada y el infrasuministro de bienes públicos.

La crisis financiera muestra muy claramente que la industria financiera es incapaz de su autorregulación. Es necesario revisar el encuadre de regulación para los vehículos inversores. La utilización de instrumentos financieros (como las CDOs u Obligaciones de deuda avalada) tiene que ser regulada. A todas las instituciones financieras se les debe exigir, como a los bancos, que dispongan de unas reservas mínimas y que su nivel de endeudamiento tenga restricciones. Lo último pero no menos importante es que los planes de incentivos tienen que ser corregidos de modo que no se estimule la asunción temeraria de riesgos a costa de la prudencia.

Sobre las consecuencias de toda esta crisis en la economía real, ¡parece que se muestran tímidos los expertos económicos del mundo! Prácticamente todas las instituciones dedicadas a la predicción económica están disminuyendo sus evaluaciones de crecimiento en los países desarrollados para 2008 y para 2009. Pero nadie dice claramente si estamos bajo la amenaza de una recesión económica en Europa. En este sentido se perciben, sin embargo, algunos síntomas. En el caso de la Unión Europea, la aparición de una recesión este año o el próximo seria ¡dramática!

El aumento de la desigualdad económica ha ido parejo con un continuo crecimiento del sector financiero. Es cierto que el progreso tecnológico ha contribuido significativamente al aumento de las diferencias de rentas al favorecer el trabajo altamente cualificado. Sin embargo, en ese sentido el principal factor han sido unas políticas equivocadas. Actualmente, los activos financieros representan 15 veces el total del Producto Interior Bruto (PIB) de todos los países. La deuda acumulada de los hogares, de las compañías financieras y no financieras y de las autoridades públicas estadounidenses asciende a más de tres veces el PIB de los EEUU, dos veces el nivel de 1929. El mundo financiero ha acumulado una cantidad masiva de capital ficticio, con muy pocos beneficios para la humanidad y para el medioambiente. Esta crisis financiera ha arrojado alguna luz sobre las alarmantes diferencias de rentas que se han incrementado en las décadas recientes. Irónicamente, los bonus y los sueldos alcanzaron niveles increíbles para muchos Presidentes y Consejeros Delegados mientras se estancaba la rentabilidad de sus empresas o incluso descendía. Ahí tenemos un grave asunto de ética.

Los mercados libres no pueden ignorar la moral social. Adam Smith, el padre de la economía del laissez faire, también escribió 'La teoría de los sentimientos morales' y Max Weber asociaba el trabajo duro con los valores morales para el progreso del capitalismo. El capitalismo decente (el que respeta la dignidad del hombre, para usar las palabras de Amartya Sen) necesita una política pública eficaz. La búsqueda del beneficio es la esencia de una economía de mercado. Pero cuando todo está en venta, se diluye la cohesión social y el sistema se derrumba.

La actual crisis financiera disminuye la capacidad de Occidente para un mejor diálogo con el resto del mundo sobre los retos globales, sobre la gestión de los efectos de la globalización y del calentamiento global, precisamente cuando los extraordinarios avances económicos de Asia plantean nuevo retos sin precedentes.

La elevación espectacular de los precios de la alimentación y de la energía agrava los efectos de la turbulencia financiera y son una mala señal de lo que tenemos por delante. Es muy revelador que los fondos de alto riesgo hayan estado implicados en el empuje al alza de los precios de los productos básicos. Son los ciudadanos de los países más pobres quienes serán los más afectados. Corremos el riesgo de una miseria sin precedentes, de la proliferación de Estados fracasados, de migraciones y de más conflictos armados.

Algunas gentes se jactan de 'las sólidas economías europeas' y de tener una mejor regulación y supervisión financieras que en los EEUU. Y podría decirse que hay en ello alguna verdad. Pero consideremos las perturbaciones crecientes en los mercados inmobiliarios del Reino Unido, de España y de Irlanda y la desaceleración económica que se extiende por toda Europa. Pensemos también en el populismo y el nacionalismo económico, ambos en alza.

Quienes deciden la política europea, en el plano nacional y en el de la Unión, tienen que dar una respuesta firme a la actual crisis financiera. ¡Necesitamos pragmatismo, apertura mental y cooperación en la prosecución de los objetivos comunes!

Europa debe hacer el inventario de estos acontecimientos e identificar las consecuencias previsibles en el corto y largo plazo, avanzando propuestas para que la comunidad internacional contrarreste los efectos y las causas generadoras de esta crisis.

Es hora de que un 'Comité para la crisis europea' que agrupe a políticos de alto perfil, ex jefes de estado y de gobierno o ministros de finanzas así como renombrados economistas y expertos financieros de todos los continentes. Este Comité tendría las siguientes tareas:


- Realizar un análisis profundo de la crisis financiera, en el amplio contexto que hemos intentado esbozar antes.

- Describir y evaluar los riesgos económicos y sociales que suponen la crisis financiera para la economía real, en particular en Europa.

- Sugerir una serie de medidas al Consejo de la Unión Europea con el fin de evitar o limitar estos riesgos.

- Presentar al Consejo de Ministros, a los Estados miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, al Director General del FMI y a todas las autoridades y organismos concernidos, una serie de propuestas para limitar los efectos de esta crisis y preparar una Conferencia Mundial Financiera con el fin de repensar las reglas de las finanzas internacionales y de la gobernanza de las cuestiones económicas globales.


En 2000, acordamos hacer de la Unión Europea el área más competitiva del mundo. Esto fue reconfirmado en 2005. Tenemos que garantizar que la competitividad de Europa sea soportada y no sea socavada por los mercados financieros. Necesitamos actuar ya: en nombre de nuestros ciudadanos, por una mayor inversión, crecimiento económico, justicia social, oportunidades de empleo y, con todo, un mejor futuro para todos los europeos.

Atentamente,

Firmantes: Jacques Delors y Jacques Santer (en primer lugar como ex Presidentes de la Comisión europea) y siguen conocidos líderes de la socialdemocracia europea:
Helmut Schmidt - Lionel Jospin - Michel Rocard - Göran Persson - Massimo D´Alema - Poul Nyrup Rasmussen - Paavo Lipponen - Otto Graft Lambsdorf - Pär Nuder - Hans Eichel - Daniel Daianu - Ruairi Quinn.-

(Traducción: jhv. Original en inglés en http://www.telegraph.co.uk/money/graphics/2008/05/22/cneu122.pdf )

http://www.laeuropaopacadelasfinanzas.com/