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CARTA al PRESIDENTE DE LA COMISIÓN EUROPEA
firmada por Jacques Delors, Helmut Schmidt
y otros destacados lideres del socialismo europeo.
'Querido Presidente:
¡Los mercados financieros no nos pueden gobernar!
La actual crisis financiera no es un accidente. No era imposible
de predecir, como ahora claman algunos altos dirigentes de
las finanzas y la política. Para las personas lúcidas la alarma
sonó hace tiempo. Esta crisis es un fracaso de los mercados
sin regulación o deficientemente regulados; y nos demuestra,
una vez más, que el mercado financiero no es capaz de autorregularse.
Asimismo nos recuerda la preocupante escalada de las diferencias
de rentas en nuestras sociedades y plantea serias cuestiones
sobre nuestra capacidad para comprometer a las naciones desarrolladas
en un diálogo creíble sobre los retos mundiales.
Los mercados financieros se han ido haciendo cada vez más
opacos y frecuentemente es una tarea más que formidable la
identificación de quienes soportan y evalúan el riesgo. En
los últimos veinte años ha aumentado constantemente la dimensión
del 'sector bancario en la sombra' apenas regulado o no regulado
en absoluto. Los principales bancos se han visto implicados
en un juego de 'generación y distribución' de productos financieros
altamente complejos y en un proceso más bien discutible de
empaquetamiento y venta de deuda ligada a hipotecas de alto
riesgo. Los inadecuados planes de incentivos, el cortoplacismo
y los descarados conflictos de intereses han potenciado el
mercadeo especulativo.
Los dudosos créditos hipotecarios, basados erróneamente en
la idea de que los interminables incrementos de precios pagarían
los reembolsos de la deuda, son solamente el síntoma de una
crisis más amplia de las prácticas comerciales y de la gobernanza
financiera. Las tres principales agencias globales de calificación
de riesgos solían calificar como relativamente exentos de
riesgo a unos extraños valores. Un banco de inversiones ganó
miliardos de dólares especulando a la baja sobre valores subprimes
mientras los estaba vendiendo a sus clientes, ¡un ejemplo
de la pérdida de la ética de los negocios!
Nos habían advertido de los peligros. Alexander Lamfalussy
y el comité de sabios, en un informe sobre los mercados europeos
de valores (2001), subrayaban el compromiso entre la pretendida
mayor eficiencia y la estabilidad financiera. Asimismo hace
años Paul Volcker había alertado de esta crisis que se estaba
incubando. Hace ya una década, Paul Krugman advirtió de las
amenazas planteadas por la expansión de las entidades financieras
no-reguladas. En 2003, Warren Buffet llamó a los derivados
'armas financieras de destrucción masiva'. Un informe del
Banco de Inglaterra sobre estabilidad financiera destacaba
la peligrosa distancia entre los prestamistas y las consecuencias
de sus decisiones.
El problema es un modelo de gobernanza económica y comercial
basado en la infraregulación, la supervisión inadecuada y
el infrasuministro de bienes públicos.
La crisis financiera muestra muy claramente que la industria
financiera es incapaz de su autorregulación. Es necesario
revisar el encuadre de regulación para los vehículos inversores.
La utilización de instrumentos financieros (como las CDOs
u Obligaciones de deuda avalada) tiene que ser regulada. A
todas las instituciones financieras se les debe exigir, como
a los bancos, que dispongan de unas reservas mínimas y que
su nivel de endeudamiento tenga restricciones. Lo último pero
no menos importante es que los planes de incentivos tienen
que ser corregidos de modo que no se estimule la asunción
temeraria de riesgos a costa de la prudencia.
Sobre las consecuencias de toda esta crisis en la economía
real, ¡parece que se muestran tímidos los expertos económicos
del mundo! Prácticamente todas las instituciones dedicadas
a la predicción económica están disminuyendo sus evaluaciones
de crecimiento en los países desarrollados para 2008 y para
2009. Pero nadie dice claramente si estamos bajo la amenaza
de una recesión económica en Europa. En este sentido se perciben,
sin embargo, algunos síntomas. En el caso de la Unión Europea,
la aparición de una recesión este año o el próximo seria ¡dramática!
El aumento de la desigualdad económica ha ido parejo con un
continuo crecimiento del sector financiero. Es cierto que
el progreso tecnológico ha contribuido significativamente
al aumento de las diferencias de rentas al favorecer el trabajo
altamente cualificado. Sin embargo, en ese sentido el principal
factor han sido unas políticas equivocadas. Actualmente, los
activos financieros representan 15 veces el total del Producto
Interior Bruto (PIB) de todos los países. La deuda acumulada
de los hogares, de las compañías financieras y no financieras
y de las autoridades públicas estadounidenses asciende a más
de tres veces el PIB de los EEUU, dos veces el nivel de 1929.
El mundo financiero ha acumulado una cantidad masiva de capital
ficticio, con muy pocos beneficios para la humanidad y para
el medioambiente. Esta crisis financiera ha arrojado alguna
luz sobre las alarmantes diferencias de rentas que se han
incrementado en las décadas recientes. Irónicamente, los bonus
y los sueldos alcanzaron niveles increíbles para muchos Presidentes
y Consejeros Delegados mientras se estancaba la rentabilidad
de sus empresas o incluso descendía. Ahí tenemos un grave
asunto de ética.
Los mercados libres no pueden ignorar la moral social. Adam
Smith, el padre de la economía del laissez faire, también
escribió 'La teoría de los sentimientos morales' y Max Weber
asociaba el trabajo duro con los valores morales para el progreso
del capitalismo. El capitalismo decente (el que respeta la
dignidad del hombre, para usar las palabras de Amartya Sen)
necesita una política pública eficaz. La búsqueda del beneficio
es la esencia de una economía de mercado. Pero cuando todo
está en venta, se diluye la cohesión social y el sistema se
derrumba.
La actual crisis financiera disminuye la capacidad de Occidente
para un mejor diálogo con el resto del mundo sobre los retos
globales, sobre la gestión de los efectos de la globalización
y del calentamiento global, precisamente cuando los extraordinarios
avances económicos de Asia plantean nuevo retos sin precedentes.
La elevación espectacular de los precios de la alimentación
y de la energía agrava los efectos de la turbulencia financiera
y son una mala señal de lo que tenemos por delante. Es muy
revelador que los fondos de alto riesgo hayan estado implicados
en el empuje al alza de los precios de los productos básicos.
Son los ciudadanos de los países más pobres quienes serán
los más afectados. Corremos el riesgo de una miseria sin precedentes,
de la proliferación de Estados fracasados, de migraciones
y de más conflictos armados.
Algunas gentes se jactan de 'las sólidas economías europeas'
y de tener una mejor regulación y supervisión financieras
que en los EEUU. Y podría decirse que hay en ello alguna verdad.
Pero consideremos las perturbaciones crecientes en los mercados
inmobiliarios del Reino Unido, de España y de Irlanda y la
desaceleración económica que se extiende por toda Europa.
Pensemos también en el populismo y el nacionalismo económico,
ambos en alza.
Quienes deciden la política europea, en el plano nacional
y en el de la Unión, tienen que dar una respuesta firme a
la actual crisis financiera. ¡Necesitamos pragmatismo, apertura
mental y cooperación en la prosecución de los objetivos comunes!
Europa debe hacer el inventario de estos acontecimientos e
identificar las consecuencias previsibles en el corto y largo
plazo, avanzando propuestas para que la comunidad internacional
contrarreste los efectos y las causas generadoras de esta
crisis.
Es hora de que un 'Comité para la crisis europea' que agrupe
a políticos de alto perfil, ex jefes de estado y de gobierno
o ministros de finanzas así como renombrados economistas y
expertos financieros de todos los continentes. Este Comité
tendría las siguientes tareas:
- Realizar un análisis profundo de la crisis financiera, en
el amplio contexto que hemos intentado esbozar antes.
- Describir y evaluar los riesgos económicos y sociales que
suponen la crisis financiera para la economía real, en particular
en Europa.
- Sugerir una serie de medidas al Consejo de la Unión Europea
con el fin de evitar o limitar estos riesgos.
- Presentar al Consejo de Ministros, a los Estados miembros
del Consejo de Seguridad de la ONU, al Director General del
FMI y a todas las autoridades y organismos concernidos, una
serie de propuestas para limitar los efectos de esta crisis
y preparar una Conferencia Mundial Financiera con el fin de
repensar las reglas de las finanzas internacionales y de la
gobernanza de las cuestiones económicas globales.
En 2000, acordamos hacer de la Unión Europea el área más competitiva
del mundo. Esto fue reconfirmado en 2005. Tenemos que garantizar
que la competitividad de Europa sea soportada y no sea socavada
por los mercados financieros. Necesitamos actuar ya: en nombre
de nuestros ciudadanos, por una mayor inversión, crecimiento
económico, justicia social, oportunidades de empleo y, con
todo, un mejor futuro para todos los europeos.
Atentamente,
Firmantes: Jacques Delors y Jacques Santer (en primer lugar
como ex Presidentes de la Comisión europea) y siguen conocidos
líderes de la socialdemocracia europea:
Helmut Schmidt - Lionel Jospin - Michel Rocard - Göran Persson
- Massimo D´Alema - Poul Nyrup Rasmussen - Paavo Lipponen
- Otto Graft Lambsdorf - Pär Nuder - Hans Eichel - Daniel
Daianu - Ruairi Quinn.-
(Traducción: jhv. Original en inglés en http://www.telegraph.co.uk/money/graphics/2008/05/22/cneu122.pdf
)
http://www.laeuropaopacadelasfinanzas.com/
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