AGENDA DE PRENSA - 5 de junio de 2008
 
  EL MUNDO


La economía crecerá por debajo de la UE, una situación que no se daba desde Felipe González

La OCDE rebaja el crecimiento del PIB español al 1,6% para este año y hasta el 1,1% para 2009 - Zapatero advierte de que no hay que "exagerar", pero anuncia medidas contra el alza del crudo

MARTA GUZMAN / MARISA CRUZ -PARIS/MADRID

España vuelve a vivir la crisis que asoló al país en los últimos gobiernos de Felipe González. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) anunció ayer un pronóstico pesimista sobre la economía mundial y trágico para la española. El escenario apunta a una inflación récord y un crecimiento en fuerte descenso en 2008 y 2009.

La economía española crecerá sólo un 1,6% este año, es decir, nueve décimas menos de lo previsto en el anterior informe semestral de la organización, y un 1,1%, o sea, 1,3 puntos menos, en 2009. España registraría así el mayor desplome entre los grandes países miembros del organismo. Además, por primera vez, desde la creación de la moneda única, el PIB español aumentaría menos que la media de la eurozona.

Antes de la creación del euro, España estuvo por detrás de la media de la Unión Europea en dos ocasiones. Fue en los años 1994 y 1995, con Felipe González como presidente del Gobierno. En 1994, la media de la UE fue del 2,8% y la española, del 2,4%. En 1995, los socios europeos crecieron un 2,9% y España lo hizo sólo un 2,8%. En el caso de la zona euro en 1994 el incremento del PIB fue del 2,5%, aunque en 1995 la subida sólo llegó al 2,6%.

El repunte de la inflación por las subidas del petróleo y los alimentos también superará la media europea, situándose en un 4,6% en 2008 y un 3% en 2009. En cuanto al paro, la organización también carga las tintas contra España y prevé que la tasa del 8,3% de 2007 crezca hasta el 9,7% este año, y suba al 10,7% en 2009. Es más, afirma que la mala racha durará otros 18 meses.

Desde París, Pedro Solbes calificó de "excesivamente pesimistas" las previsiones de la institución, porque "infravaloran" el impacto de las medidas de estímulo económico puestas en marcha por el Gobierno.

José Luis Rodríguez Zapatero insistió ayer en el Congreso en su ya viejo mantra de que España cuenta con una posición sólida para hacer frente "al proceso de desaceleración y de pérdida de la capacidad de crear empleo". Y lo hizo después de que Mariano Rajoy le intentara llevar al terreno de la concrección y le pidiera que explicara qué es lo que piensa hacer para afrontar la crisis y atajar la desconfianza galopante que se asienta entre los ciudadanos.

El presidente del Gobierno tuvo buen cuidado de no acusar en esta ocasión de "antipatriota" al líder del PP, pero, no obstante, le puntualizó que si bien "no es conveniente ignorar las dificultades, tampoco lo es el exagerarlas". La catarata de datos económicos rematadamente malos que enumeró Rajoy fueron despachados por Zapatero con el calificativo de "coyunturales".

En su opinión, ni el IPC, ni la inflación, ni el paro, ni las previsiones de crecimiento que otorga a España la OCDE, son decisivos. El prefiere fijarse en la inversión en bienes de equipo o en el índice de producción industrial que, vaticinó, será positivo. Pero si hay un dato determinante para el presidente ése es la inversión extranjera directa que "demuestra la confianza que hay en el mundo sobre la economía española".

Rajoy le reprochó adoptar una actitud de "comentarista" y le urgió a plantear decisiones. Zapatero zanjó el debate instando a su rival político a prestar más atención a los datos reales. Además, enumeró las medidas con las que pretende hacer frente a la situación de crisis que atraviesan los sectores pesquero, agrícola y el del transportes. El Gobierno prevé una adecuación de los módulos de los impuestos del IRPF y el IVA por los que tributan.