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La economía crecerá por debajo de la UE,
una situación que no se daba desde Felipe González
La OCDE rebaja el crecimiento del PIB español al 1,6% para
este año y hasta el 1,1% para 2009 - Zapatero advierte de
que no hay que "exagerar", pero anuncia medidas contra el
alza del crudo
MARTA GUZMAN / MARISA CRUZ -PARIS/MADRID
España vuelve a vivir la crisis que asoló al país en los últimos
gobiernos de Felipe González. La Organización para la Cooperación
y el Desarrollo Económico (OCDE) anunció ayer un pronóstico
pesimista sobre la economía mundial y trágico para la española.
El escenario apunta a una inflación récord y un crecimiento
en fuerte descenso en 2008 y 2009.
La economía española crecerá sólo un 1,6% este año, es decir,
nueve décimas menos de lo previsto en el anterior informe
semestral de la organización, y un 1,1%, o sea, 1,3 puntos
menos, en 2009. España registraría así el mayor desplome entre
los grandes países miembros del organismo. Además, por primera
vez, desde la creación de la moneda única, el PIB español
aumentaría menos que la media de la eurozona.
Antes de la creación del euro, España estuvo por detrás de
la media de la Unión Europea en dos ocasiones. Fue en los
años 1994 y 1995, con Felipe González como presidente del
Gobierno. En 1994, la media de la UE fue del 2,8% y la española,
del 2,4%. En 1995, los socios europeos crecieron un 2,9% y
España lo hizo sólo un 2,8%. En el caso de la zona euro en
1994 el incremento del PIB fue del 2,5%, aunque en 1995 la
subida sólo llegó al 2,6%.
El repunte de la inflación por las subidas del petróleo y
los alimentos también superará la media europea, situándose
en un 4,6% en 2008 y un 3% en 2009. En cuanto al paro, la
organización también carga las tintas contra España y prevé
que la tasa del 8,3% de 2007 crezca hasta el 9,7% este año,
y suba al 10,7% en 2009. Es más, afirma que la mala racha
durará otros 18 meses.
Desde París, Pedro Solbes calificó de "excesivamente pesimistas"
las previsiones de la institución, porque "infravaloran" el
impacto de las medidas de estímulo económico puestas en marcha
por el Gobierno.
José Luis Rodríguez Zapatero insistió ayer en el Congreso
en su ya viejo mantra de que España cuenta con una posición
sólida para hacer frente "al proceso de desaceleración y de
pérdida de la capacidad de crear empleo". Y lo hizo después
de que Mariano Rajoy le intentara llevar al terreno de la
concrección y le pidiera que explicara qué es lo que piensa
hacer para afrontar la crisis y atajar la desconfianza galopante
que se asienta entre los ciudadanos.
El presidente del Gobierno tuvo buen cuidado de no acusar
en esta ocasión de "antipatriota" al líder del PP, pero, no
obstante, le puntualizó que si bien "no es conveniente ignorar
las dificultades, tampoco lo es el exagerarlas". La catarata
de datos económicos rematadamente malos que enumeró Rajoy
fueron despachados por Zapatero con el calificativo de "coyunturales".
En su opinión, ni el IPC, ni la inflación, ni el paro, ni
las previsiones de crecimiento que otorga a España la OCDE,
son decisivos. El prefiere fijarse en la inversión en bienes
de equipo o en el índice de producción industrial que, vaticinó,
será positivo. Pero si hay un dato determinante para el presidente
ése es la inversión extranjera directa que "demuestra la confianza
que hay en el mundo sobre la economía española".
Rajoy le reprochó adoptar una actitud de "comentarista" y
le urgió a plantear decisiones. Zapatero zanjó el debate instando
a su rival político a prestar más atención a los datos reales.
Además, enumeró las medidas con las que pretende hacer frente
a la situación de crisis que atraviesan los sectores pesquero,
agrícola y el del transportes. El Gobierno prevé una adecuación
de los módulos de los impuestos del IRPF y el IVA por los
que tributan.
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