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La OCDE rebaja al 1,6% el crecimiento de
España y Solbes lo ve pesimista
La organización aconseja rechazar las demandas de ayudas
a la construcción
LLUÍS URÍA - París. Corresponsal
Las perspectivas prevén una fase de ralentización general
de la economía de los países desarrollados
Pedro Solbes fue recibido ayer en París con una ducha de agua
helada. Apenas veinticuatro horas después de que el vicepresidente
segundo del Gobierno y ministro de Economía rebajara al 2%
la previsión de crecimiento económico para este año en España,
la OCDE la hundió hasta el 1,6% y aún hasta el 1,1% para el
2009, lo que corrige severamente el escenario admitido hasta
ahora por el Ejecutivo. Solbes, que acudió a la capital francesa
para participar en la reunión ministerial anual de la organización,
rechazó estas previsiones por "excesivamente pesimistas".
El informe de perspectivas económicas de la OCDE rebaja en
general para todas las economías desarrolladas las previsiones
de crecimiento, que sitúa para el conjunto de los 30 países
miembros de la organización en el 1,8% para este año (el 1,2%
en Estados Unidos y el 1,7% en la zona euro) y el 1,7% para
el año que viene (1,1% y 1,4% a uno y otro lado del Atlántico).
"Parece cada vez más probable que las turbulencias en los
mercados financieros han empezado a calmarse. Sin embargo,
sus repercusiones frenarán todavía durante mucho tiempo el
crecimiento", sostiene el informe dirigido por Jorgen Elmeskov,
jefe del departamento económico, que atribuye la situación
a la conjugación de la tormenta financiera, el enfriamiento
del mercado inmobiliario y el aumento de los precios de las
materias primas.
España no escapa a este correctivo general, aunque agravado.
La OCDE considera a nuestro país como uno de los más vulnerables,
a causa fundamentalmente del brusco repliegue del mercado
inmobiliario y su repercusión sobre la demanda interna. En
este contexto, la OCDE no sólo vaticina una caída del crecimiento
económico - que por primera vez desde la creación de la moneda
única quedará por debajo de la media de la zona euro-, sino
también una inflación por encima de la media europea - que
alcanzó el 4,6% en abril y no bajará al entorno del 3% hasta
finales del 2009- y un índice de paro que el año que viene
podría superar de nuevo la barrera del 10%.
Pedro Solbes, si bien consideró atinadas algunas de las previsiones
de la OCDE, rechazó las concernientes al nivel de crecimiento
económico. A juicio del vicepresidente, los economistas de
la organización han infravalorado el efecto de las medidas
decididas por el Gobierno, en particular el retorno de 400
euros del impuesto de la renta, que según él inyectará unos
6.000 millones de euros en los bolsillos de los españoles
y permitirá aumentar el consumo interno en un 0,7% este año
y un 1% el año que viene. "Lo que se traducirá en 2 y 3 décimas
de crecimiento del PIB", añadió el ministro. Del mismo modo,
se quejó de que la OCDE haya infravalorado el potencial de
crecimiento de la inversión en bienes de equipo y no haya
tenido suficientemente en cuenta el aumento de la actividad
en la construcción no residencial.
"Somos conscientes de que vivimos una situación de ajuste
de la economía española y que esto no ha terminado, pero podemos
volver a crecimientos del orden del 3% en un tiempo relativamente
corto", dijo Solbes, que situó el inicio de la recuperación
en el segundo semestre del 2009.
En su informe, la OCDE recomienda a España suprimir la indexación
de los salarios de acuerdo con la inflación pasada y rechazar
todas las demandas de ayudas suplementarias al sector de la
construcción de vivienda.
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