AGENDA DE PRENSA - 6 de junio de 2008
 
  EXPANSIÓN


Comunicación y política monetaria

Pedro Pablo Álvarez Lois. Servicio de Estudios Económicos BBVA

La comunicación es una parte esencial del proceso de implementación de la política monetaria. Los bancos centrales únicamente poseen un control directo sobre los tipos de interés de muy corto plazo.

Sin embargo, para lograr los objetivos de estabilidad de precios y crecimiento cercano al potencial, es necesario influir sobre toda la estructura temporal de tipos. Una comunicación efectiva y una política creíble son elementos fundamentales para lograr dichos objetivos finales. Para que la comunicación de los bancos centrales sea efectiva, es importante que ésta se disemine a los distintos agentes económicos, cuyas decisiones de consumo, inversión o ahorro dependen en gran medida de sus expectativas futuras sobre la evolución de los tipos de interés.

Una buena estrategia de comunicación puede incluso evitar en determinadas circunstancias movimientos en los tipos de interés. De todas formas, y a pesar de que existe un consenso general sobre lo beneficioso de tener bancos centrales transparentes, existen ciertos límites al respecto.

En este sentido, el actual gobernador del Banco de Inglaterra, quizá uno de los bancos centrales más transparentes, aboga por una política monetaria "aburrida", en la cual los responsables de la misma no deben ser generadores de noticias, sino que deben transmitir al mercado de forma clara y precisa su visión sobre el panorama macroeconómico y financiero futuro, dejando a los mercados que infieran por sí mismos la senda futura de los tipos de interés.

Decisión interna

Por el contrario, tanto la Reserva Federal estadounidense como el Banco Central Europeo han adoptado una estrategia de comunicación más directa, quizá condicionada por sus propios procesos de decisión interna. En ambos casos, se trata de preparar lo mejor posible a los agentes económicos sobre hacia donde se dirige la política monetaria. El resultado es que tanto el BCE como la Reserva Federal tienen una influencia muy notable sobre los mercados financieros, algo que no es tan evidente en el caso del Banco de Inglaterra.

Otro aspecto diferenciador entre bancos centrales se refiere al grado de diversidad de opinión entre los miembros de sus respectivos comités de decisión. Tanto el BCE como el Banco de Inglaterra siguen un enfoque "colegiado", en el sentido de que existe una gran consistencia y homogeneidad en las opiniones mostradas. Por lo que se refiere a la Reserva Federal, la comunicación es mucho más individualista, con mayor diversidad de opiniones.

Sin embargo, es curioso que a pesar de esa diversidad de visiones, las decisiones sobre los movimientos de tipos de interés tienden a adoptarse por unanimidad. Parece pues que algunas opiniones pesan más que otras. Los mercados financieros se han dado cuenta de esto, ponderando más las intervenciones de su Presidente.

Homogeneidad

Por lo que se refiere al BCE, la homogeneidad en las opiniones se suele traducir también en cierta uniformidad en las votaciones. Como resultado, las intervenciones de cualquier miembro de su Consejo de Gobierno deben ser seguidas con notable interés, pues pueden aportar información relevante sobre el discurrir de la política monetaria en la Zona Euro.

Finalmente, el caso del Banco de Inglaterra donde existe cierta diversidad en los resultados de las votaciones hace que sea más complicado inferir movimientos de tipos de interés a partir de las opiniones, aparentemente uniformes, expuestas por los miembros de su Comité de Política Monetaria.

En conclusión, se puede decir que a pesar de que existen diferentes enfoques sobre la estrategia de comunicación seguida por parte de los distintos bancos centrales, los resultados son, por lo general, satisfactorios. Todo ello ha contribuido a que los agentes económicos, especialmente aquellos que actúan en los mercados financieros, comprendan mejor la naturaleza de la política monetaria y, de esta forma, puedan tomar decisiones de forma más eficiente.