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Comunicación y política monetaria
Pedro Pablo Álvarez Lois. Servicio de Estudios Económicos
BBVA
La comunicación es una parte esencial del proceso de implementación
de la política monetaria. Los bancos centrales únicamente
poseen un control directo sobre los tipos de interés de muy
corto plazo.
Sin embargo, para lograr los objetivos de estabilidad de precios
y crecimiento cercano al potencial, es necesario influir sobre
toda la estructura temporal de tipos. Una comunicación efectiva
y una política creíble son elementos fundamentales para lograr
dichos objetivos finales. Para que la comunicación de los
bancos centrales sea efectiva, es importante que ésta se disemine
a los distintos agentes económicos, cuyas decisiones de consumo,
inversión o ahorro dependen en gran medida de sus expectativas
futuras sobre la evolución de los tipos de interés.
Una buena estrategia de comunicación puede incluso evitar
en determinadas circunstancias movimientos en los tipos de
interés. De todas formas, y a pesar de que existe un consenso
general sobre lo beneficioso de tener bancos centrales transparentes,
existen ciertos límites al respecto.
En este sentido, el actual gobernador del Banco de Inglaterra,
quizá uno de los bancos centrales más transparentes, aboga
por una política monetaria "aburrida", en la cual los responsables
de la misma no deben ser generadores de noticias, sino que
deben transmitir al mercado de forma clara y precisa su visión
sobre el panorama macroeconómico y financiero futuro, dejando
a los mercados que infieran por sí mismos la senda futura
de los tipos de interés.
Decisión interna
Por el contrario, tanto la Reserva Federal estadounidense
como el Banco Central Europeo han adoptado una estrategia
de comunicación más directa, quizá condicionada por sus propios
procesos de decisión interna. En ambos casos, se trata de
preparar lo mejor posible a los agentes económicos sobre hacia
donde se dirige la política monetaria. El resultado es que
tanto el BCE como la Reserva Federal tienen una influencia
muy notable sobre los mercados financieros, algo que no es
tan evidente en el caso del Banco de Inglaterra.
Otro aspecto diferenciador entre bancos centrales se refiere
al grado de diversidad de opinión entre los miembros de sus
respectivos comités de decisión. Tanto el BCE como el Banco
de Inglaterra siguen un enfoque "colegiado", en el sentido
de que existe una gran consistencia y homogeneidad en las
opiniones mostradas. Por lo que se refiere a la Reserva Federal,
la comunicación es mucho más individualista, con mayor diversidad
de opiniones.
Sin embargo, es curioso que a pesar de esa diversidad de visiones,
las decisiones sobre los movimientos de tipos de interés tienden
a adoptarse por unanimidad. Parece pues que algunas opiniones
pesan más que otras. Los mercados financieros se han dado
cuenta de esto, ponderando más las intervenciones de su Presidente.
Homogeneidad
Por lo que se refiere al BCE, la homogeneidad en las opiniones
se suele traducir también en cierta uniformidad en las votaciones.
Como resultado, las intervenciones de cualquier miembro de
su Consejo de Gobierno deben ser seguidas con notable interés,
pues pueden aportar información relevante sobre el discurrir
de la política monetaria en la Zona Euro.
Finalmente, el caso del Banco de Inglaterra donde existe cierta
diversidad en los resultados de las votaciones hace que sea
más complicado inferir movimientos de tipos de interés a partir
de las opiniones, aparentemente uniformes, expuestas por los
miembros de su Comité de Política Monetaria.
En conclusión, se puede decir que a pesar de que existen diferentes
enfoques sobre la estrategia de comunicación seguida por parte
de los distintos bancos centrales, los resultados son, por
lo general, satisfactorios. Todo ello ha contribuido a que
los agentes económicos, especialmente aquellos que actúan
en los mercados financieros, comprendan mejor la naturaleza
de la política monetaria y, de esta forma, puedan tomar decisiones
de forma más eficiente.
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