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El Gobierno ofrecerá incentivos para repatriar
a un millón de inmigrantes
Los extranjeros que se vayan voluntariamente
podrán cobrar todo el paro en dos entregas - A cambio, deberán
renunciar a sus permisos de residencia y de trabajo
TOMÁS BÁRBULO - Madrid
Celestino Corbacho inistro de Trabajo e Inmigración
- CLAUDIO ÁLVAREZ
Hace
menos de un año, el Gobierno impulsaba la contratación de
cientos de miles de trabajadores extranjeros en sus países
de origen. Ahora construye un puente de plata para que los
que están en España se marchen. La crisis económica es la
causa de este cambio radical en la política del Ejecutivo
de Zapatero.
A partir de julio, el Gobierno ofrecerá a los inmigrantes
en situación regular que van cayendo en el paro una serie
de incentivos económicos para que vuelvan voluntariamente
a sus casas. El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino
Corbacho, impulsor de la medida, calcula que ésta afectará
a más de un millón de extranjeros. Es decir, a la mitad de
los 2,2 millones de ciudadanos extracomunitarios que residen
legalmente en España.
La oferta del Gobierno es la siguiente. Los inmigrantes que
acepten volver a sus países podrán cobrar todos los subsidios
de desempleo que hayan acumulado en sólo dos pagos: uno del
40% y otro del 60% del total. Está por decidir cuál de esos
plazos les será entregado antes de que salgan de España y
cuál cuando lleguen al país de origen. Todos los trámites
se harán a través del Servicio Público de Empleo Estatal.
Para percibir esas cantidades, los inmigrantes deberán renunciar
a sus permisos de residencia y de trabajo, y comprometerse
a no volver a España en los tres años siguientes, como mínimo.
A partir de ese plazo pueden solicitar su vuelta, aunque la
Administración se reserva el derecho a complacer o no su petición.
En caso de que la solicitud sea presentada a partir de cinco
años, el Gobierno se compromete a darle prioridad en las contrataciones
en origen que se produzcan.
Si la invitación a los inmigrantes para que se marchen es
una consecuencia del invierno económico cada vez más frío
que padece España, los plazos de tres y cinco años para que
puedan volver reflejan las expectativas del Gobierno de que,
en tres años, la situación mejorará y "entrará en una fase
expansiva y de creación de empleo", en palabras de Celestino
Corbacho. Hasta entonces, el ministro de Trabajo e Inmigración
calcula que los más de 165.000 parados extranjeros no comunitarios
que había en España el pasado mes de abril seguirán aumentando.
Son precisamente el crecimiento del paro y la suposición de
que quienes decidan acogerse a la oferta del Ejecutivo se
llevarán consigo a sus familiares, que también gozan de permiso
de residencia, los motivos combinados que llevan a Corbacho
a calcular que su plan atañe a más de un millón de inmigrantes.
Y si no afecta a más es sólo porque la oferta tiene una segunda
parte que limita su alcance a los ciudadanos de los 19 Estados
no comunitarios que tienen convenio de Seguridad Social con
España, con el fin de que los retornados no pierdan sus derechos
(sanitarios, de jubilación...) adquiridos durante su estancia
en el país. Eso excluye, entre otros extranjeros, a los procedentes
del África subsahariana.
Además, el ministro ha encargado a la Secretaría de Estado
de Inmigración y Emigración, que dirige Consuelo Rumí, que
mantenga conversaciones con el Ministerio de Asuntos Exteriores
y Cooperación y con entidades financieras para que los repatriados
sean "acompañados" en su establecimiento en sus países de
origen. Es decir, que reciban asesoramiento y ayudas, en forma
de microcréditos, para crear sus propios negocios.
Corbacho explica de esta manera las razones de ese "acompañamiento":
"Tal vez 10.000 euros no sean en España suficiente dinero
para montar una empresa, pero en países como Marruecos pueden
dar mucho de sí. No tratamos de coger a una persona en paro
y mandarla a su país sin más. Queremos preservar sus derechos
y darle dos oportunidades: la de establecerse en su tierra
y la de volver a España en el futuro".
En esa dirección abunda otra de las medidas diseñadas por
el ministro. Si, al cabo de tres o cinco años, el extranjero
decide finalmente volver a España, podrá recuperar la condición
administrativa que tenía antes de su repatriación. Por ejemplo,
un inmigrante que tenga ahora la residencia permanente, se
acoja al plan de retorno y vuelva dentro de cinco años no
recibirá un permiso de estancia inicial, sino que recuperará
su residencia permanente y las ventajas correspondientes al
tiempo que estuvo afiliado a la Seguridad Social.
El ministro pretende aplicar su plan a partir de julio. Ya
ha informado al presidente y a la vicepresidenta primera del
Gobierno sobre sus propósitos, y presentará un informe ante
el Consejo de Ministros del viernes próximo. Antes de que
finalice julio, los grupos parlamentarios tendrán acceso al
borrador del decreto de retorno, que constará, probablemente,
de un artículo único y dos disposiciones adicionales. Seguidamente,
el Gobierno aprobará la norma.
Corbacho está muy interesado en explicar sus medidas a los
países de origen de los inmigrantes. "Se trata de que las
vean como lo que son, una oportunidad de desarrollo y de generación
de riqueza", dice. De momento, han sido recibidas con interés
por el titular de Trabajo de Marruecos, país del que procede
la mayor colonia de inmigrantes.
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