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El petróleo se dispara y los analistas prevén
un fuerte impacto para España hasta 2013
I. J. Domingo / D. Gracia
La economía española amenaza con entrar en un peligroso
'círculo vicioso', con caídas de inversión, descenso de precios
reales de la vivienda entre el 30% y el 35% y ritmos de actividad
medios del 1,5% en el próximo lustro.
Crisis, ¿qué crisis? Las reticencias del Ejecutivo a admitir
las embestidas reales del aterrizaje inmobiliario español,
así como los efectos colaterales primero de la turbulencia
financiera global y después del incremento de la energía y
los alimentos -las rúbricas que están protagonizando las recientes
escaladas de precios-, parecen de mayor seriedad que el diagnóstico
de "desaceleración" que se pregona desde el Palacio de la
Moncloa y la vicepresidencia económica de Pedro Solbes.
A juzgar por los malos augurios del mercado, que ya hace sonar
a discreción todas las alarmas.
Una de ellas es la que ha activado el servicio de estudios
de Deutsche Bank. Susana García-Cervero, su analista para
España, estima que el drástico ajuste inmobiliario, "de tres
años de duración", con caídas reales de precios de la vivienda
de entre el 30% y el 35%, propiciará un largo lustro de aterrizaje
brusco de la economía, con crecimientos medios de tan sólo
un 1,5%.
Una sucesión de "factores negativos" que restará 8,2 puntos
al PIB en cinco años. En un estudio comparado sobre la coyuntura
europea, centrada en el sector de la vivienda, el banco alemán
sólo atisba periodos más prolongados de retrocesos en la industria
de la construcción y el negocio inmobiliario, aunque de menor
intensidad, en Alemania y Japón.
Para más inri, la coyuntura internacional tampoco ayuda. El
crudo escaló más de 3 dólares en los mercados estadounidense
y europeo y, en ambos, el barril rozó la barrera de los 140
dólares, ante la debilidad del billete verde, que rebajó su
valor frente al euro tras la constatación de que la industria
manufacturera del Estado de Nueva York se contraerá, de nuevo,
en junio por cuarta vez en los últimos 5 meses. Además del
incendio en uno de los pozos más productivos de la plataforma
noruega de Oseberg, generó nerviosismo.
Hasta el punto de dejar sin efecto el anuncio saudí de inyectar
550.000 barriles al día y bajar las expectativas de la reunión,
en la ciudad saudí de Yedá, de países productores y consumidores
para frenar el riesgo que, para la economía global, supone
un petróleo que ha elevado su valor un 40% desde enero y duplicado
su precio en 12 meses.
Schroders afirma que este rally energético supondrá "una pausa
casi segura en el ciclo de recortes de tipos de interés",
táctica monetaria de la que sólo se ha desmarcado el BCE.
La inflación: "Un accidente a punto de ocurrir"
La tensión energética añade más sombras sobre la economía
de la zona del euro, que en mayo registró un alza del IPC
del 3,7%, la tasa más alta desde la entrada en circulación
de la moneda única. La subida de los precios no es sólo una
constante europea. Es un fenómeno global al que Merrill Lynch
identifica con "un accidente a punto de ocurrir" y que podría
manifestarse aún de múltiples formas: mayores escaladas de
precios de materias primas; aumentos de tipos de interés;
repentinas revalorizaciones de divisas; aparición de efectos
psicológicos en los mercados y, en último extremo, revueltas
sociales e, incluso, alguna acción bélica.
El informe de Merrill Lynch llama la atención sobre el alza
del IPC mundial para 2008 que, según sus estimaciones, aumentará
19 puntos, mientras los tipos de interés globales descenderán
4 puntos básicos. "Algo no encaja" dicen sus analistas para
constatar que la estanflación es una realidad global, y que
los precios de la energía condicionarán las políticas monetarias
a medio plazo.
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