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Las "miembras" del diálogo social
POR CRESO
EL miércoles pasado fue un día muy esperado. Era el día "D"
para la reanudación del "diálogo" social. A la cita acudieron
varios miembros y una "miembra" (con perdón) del Ejecutivo:
el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero;
el vicepresidente económico, Pedro Solbes; el ministro de
Trabajo, Celestino Corbacho; el de Industria, Miguel Sebastián;
y la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, la susodicha "miembra"
en persona.
Enfrente, los presidentes de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán,
de Cepyme, Jesús Bárcenas, y los secretarios generales de
Comisiones Obreras, José María Fidalgo, y de UGT, Cándido
Méndez.
Todos ellos llegaron a la misma conclusión: hay voluntad por
todas las partes de alcanzar acuerdos, pese a las importantes
dificultades económicas existentes. Además, el presidente
Zapatero proclamó la "firme voluntad" del Gobierno de construir
para esta legislatura un diálogo social "reforzado", que abordará
tanto aspectos económicos como sociolaborales, para procurar
un desarrollo sólido de la economía y de la Seguridad Social,
agilidad y eficacia en los servicios públicos, impulsar la
formación profesional y ayudar a las empresas a exportar y
competir en los diferentes mercados.
Hasta ahí, nada extraño. Bueno, algo hubo, porque a más de
uno se le pasó la pregunta por la cabeza: ¿qué hacía exactamente
la única "miembra" del Gobierno en la foto de familia del
diálogo social? De momento, el jefe del Ejecutivo manifestó
que ésta no será la única "gran reunión" que mantendrá con
sindicatos y empresarios sobre el diálogo social... y a la
próxima alguno que otro espera ver a alguna "miembra" más
del Gobierno, ¿Cristina Garmendia quizás? Tiene toda la pinta
de que la ministra de Ciencia e Innovación también estará
en la próxima foto junto a sus compañeros de Gobierno. ¿Por
cumplir cuota? ¿Tema de márketing? ¿Por templar ánimos? Ya
nos enteraremos, seguro. De momento, primer acto de presencia
de una ministra en el diálogo social.
Sebastián en todos los saraos
Ahora, el ministro que parece estar en todos los saraos es
Miguel Sebastián. Desde que fuera nombrado, tras las últimas
elecciones generales, titular de la cartera de Industria es
el más deseado en todos los foros, reuniones, conferencias
y demás acontecimientos multitudinarios. En realidad, parece
que se multiplica por sí mismo, porque no debe dar abasto.
Eso sí, temas no le faltan por tratar. Que si la reordenación
del sector energético español, que si polémica sobre la tarifa
eléctrica, que si tiene rifirrafes con su compañero de Ejecutivo,
Pedro Solbes, que si ve bien que las empresas españolas sigan
siéndolo...
Dicen en los mentideros bursátiles que todas las palabras
que dice Sebastián se analizan hasta la última letra. Que
siempre dice algo que sirve para tomar posiciones. O, al menos,
para estar preparado de cara a lo que pueda venir. Lo último
que parecen haber analizado al milímetro fue que prefiere
que las eléctricas españolas cuenten con un componente dominante
de capital interno, pese a que Sebastián matizara después
que "el Gobierno no interferirá para lograr este propósito".
Efectivamente, una cosa es preferir y otra muy distinta es
interferir, pero también dijo que el modelo español debe contar
con "empresas que contribuyan a cumplir los objetivos de la
política energética" nacional, entre los que figuran la obtención
de precios razonables tanto para los consumidores domésticos
como para las empresas". Pues blanco y en botella. Que vayan
tomando nota en EDF.
Fenosa, como Gila
Esta semana también se ha celebrado en la Universidad Internacional
Menéndez Pelayo de Santander el curso tradicional que todos
los años organiza la Asociación de Periodistas Información
Económica (APIE), en el que participan los principales dirigentes
de la banca y la empresa española. Y como todos los años,
hay diversidad entre los conferenciantes. Algunos son didácticos,
otros atrevidos, los hay conflictivos, aburridos y, rara vez,
eso sí, aparece uno divertido.
Este último caso fue el del presidente de Unión Fenosa, Pedro
José López Jiménez, quien quiso improvisar su discurso con
el objetivo de no aburrir, que tanta conferencia seguida puede
causar cansancio en la audiencia y más de uno "hace mutis
por el foro y desaparece" sigilosamente. Eso sí, antes de
empezar ya dijo con toda claridad que no se había preparado
un largo discurso lleno de cifras ni opiniones sobre el sector,
además de avisar previamente de que daría saltos, y no precisamente
hidroeléctricos.
Y empezó. Cuando López Jiménez exponía parte de la actividad
de internacionalización de su compañía, se detuvo especialmente
en Moldavia. Dijo que la presidenta de la filial de la eléctrica
en este país era bastante guapa, que tenía un hijo de 18 años
y que ahora estaba embarazada. Incluso explicó de ella que
una de sus principales habilidades consistía en montar y desmontar
con los ojos vendados un fusil de asalto Kalashnikov en un
minuto.
Próximo ya al final, el presidente de Unión Fenosa habló también
de la revista corporativa de la eléctrica, de la que dijo
que en ocasiones parece el "Hola" por las fotos que se publican;
después, se refirió a una frase popular que dice que "si eres
pobre, más vale que no seas tonto, porque si eres las dos
cosas a la vez estás perdido".
Y, cuando hablaba sobre cómo financiar el déficit de tarifas,
acabó recordando una de las frases magistrales del humorista
Gila, cuando emulaba al "hombre del tiempo", que decía "mañana
puPOR CRESOede que llueva, o no, en cualquier caso saldremos
de dudas". Sencillamente genial.
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