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El petróleo puede costar 160 dólares tras
el verano, según los analistas
MARIBEL NÚÑEZ. CORRESPONSAL EN BRUSELAS
El barril de crudo Brent alcanzó el pasado viernes en Londres
los 142,97 dólares, un nuevo récord que, sin embargo, puede
quedar más que pulverizado en los próximos meses a juicio
de los expertos. Cyclope, una sociedad de estudios especializada
en el análisis de los mercados, asegura en su informe anual
que el precio del crudo puede llegar incluso hasta los 160
dólares el barril en septiembre.
El que se cumpla esta previsión dependerá, según Philippe
Chalmin, autor del estudio, de la estación de ciclones en
Estados Unidos, en el sentido de que si son muy destructores,
como pasó con el "Katrina" hace unos años, podrían hacer que
incluso esta previsión se quedara corta.
Desde luego, lo que no contribuye nada a la bajada del precio
del petróleo son declaraciones como las realizadas por el
presidente de Organización de Países Exportadores de Petróleo
(OPEP), Chakib Khelil, en el sentido de que el crudo puede
llegar este verano a 150 ó 170 dolares.
La previsión de Chalmin, según explicó recientemente en Bruselas,
es que el petróleo seguirá subiendo hasta que la oferta y
la demanda se estabilicen.
Tampoco hay que olvidar la presencia de los especuladores
en los mercados del petróleo, que contribuye a que su precio
se haya disparado.
El elevado precio del petróleo y la inestabilidad de los mercados
financieros, que aún no se han recuperado del todo de la crisis
de las hipotecas "basura" del pasado verano, ha hecho que
muchos inversores hayan vuelto la mirada hacia un sector que
para muchos era desconocido hasta ahora, las materias primas
o "commodities" en inglés, que están cotizando a precios históricos.
De media, las materias primas han subido un 450% entre 1988
y este mismo año pero, si la comparación parece muy extensa
en el tiempo, desde enero del año pasado la escalada ha sido
de un 210%, según el índice Coe-Rexecode, lo que da una idea
de las jugosas ganacias que han obtenido los inversores que
han llegado hasta este mercado huyendo de las bolsas.
Fin de los alimentos baratos
Pero, al margen de que las materias primas estén sirviendo
de refugio, otro de los factores que han intervenido en esta
importante escalada, que se ha traducido en precios históricos
de los alimentos, es que lo que se paga por ellas está empezando
a reflejar el coste real de producción, según Chalmin, lo
que hace pensar por tanto que la situación no va a variar
sustancialmente y, consecuentemente, se han acabado los tiempos
de la comida barata.
Como se ha comentado hasta la saciedad, el enorme aumento
de la demanda de China e India de materias primas y de productos
alimenticios han contribuido también a elevar el precio en
todo el mundo. Valga el dato de que China ha importado un
17% más de soja en abril y un 25% más de petróleo en el pasado
mes de mayo.
También han contribuido a las subidas el hecho de que Francia
haya tenido este año una mala cosecha de trigo y que los ricos
países del golfo Pérsico hayan buscado reducir su dependencia
alimentaria invirtiendo en países tradicionalmente agrícolas
como Ucrania, Pakistán y Sudán. EE.UU., por su parte, tampoco
pasa por un buen momento en producción de maíz, lo que ha
hecho pensar a muchos agricultores en pasarse a la soja.
Subida del acero
A las materias primas alimenticias se han sumado también las
alzas del acero, del orden del 50% desde diciembre, y muchos
países como India han introducido impuestos a la exportación.
Arcelor Mittal, una de las grandes del sector, ha puesto un
recargo de 250 dólares por tonelada en los contratos que ya
había firmado para abastecer a EE.UU. y Canadá.
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