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MARIO MONTI / Coordinador de la interconexión España-Francia
"España deja de ser una isla energética
y ahora será más fácil aprobar fusiones"
El hombre clave para el acuerdo de las interconexiones
eléctricas a través de los Pirineos ni confirma ni desmiente
que haya pactos secretos paralelos para que puedan entrar
EDF o Suez en Iberdrola u otras empresas
CARLOS SEGOVIA-MADRID
Mario Monti, presidente de la Universidad Bocconi, ha tenido
un papel clave a sus 65 años para que Francia y España acordaran
el pasado viernes una nueva interconexión a la que el Gobierno
español aspiraba desde hace 20 años.
La Comisión Europea encargó a este ex comisario de Competencia
y prestigioso economista el papel de coordinador del ambicioso
proyecto. Monti ha sido felicitado por José Luis Rodríguez
Zapatero por su "extraordinaria contribución para favorecer
la negociación entre Francia y España". La nueva interconexión,
de 60 kilómetros y soterrada a través de los Pirineos, es
clave para que España se asegure un alto suministro de energía
nuclear francesa, y así poder mantener la moratoria sobre
centrales atómicas y redoblar su apuesta por las energías
renovables.
Pregunta.- ¿Por qué ha sido posible el acuerdo ahora
y no en el pasado?
Respuesta.- Cuando empecé mi labor de coordinador europeo
era una misión imposible. Es un asunto en el que ha habido
gran controversia desde siempre entre ambos gobiernos y las
dos poblaciones locales a ambos lados de los Pirineos. Además,
no había comunicación perfecta entre el Gobierno central español
y el de la Generalitat catalana, en el que miembros de la
coalición se oponían al proyecto...
A eso hay que unir que siempre hubo una falta total de comunicación
entre los operadores de las redes eléctricas y las poblaciones.
No hubo nunca ningún esfuerzo serio de explicar por qué era
necesario para disipar las preocupaciones de la gente.
Ahora ha sido posible, porque el procedimiento ha sido distinto.
Hemos hablado con todo el mundo sobre el terreno y trasladando
las preocupaciones de la gente al más alto nivel. Es una muestra
de que la Comisión Europea y la Unión Europea pueden ser útiles
incluso en cuestiones bilaterales de dos países.
P.- ¿Qué actitud han tenido Sarkozy y Zapatero?
R.- De flexibilidad, tanto por su parte, como por sus ministros.
Zapatero ha sido flexible en los plazos. El quería que en
su cumbre con Sarkozy del pasado enero hubiera ya una declaración
de acuerdo porque pensaba que eso le ayudaría para las elecciones
del 9 de marzo. Pero Sarkozy tenía sus propias elecciones
municipales al mismo tiempo y no quería ese acuerdo definitivo
entonces. La solución fue una declaración en enero de compromiso
con el proyecto con el fin de cerrarlo el pasado viernes.
También Zapatero y Sarkozy han sido flexibles para soterrar
la línea y aceptar lo que eso supone de sobrecostes importantes.
Esa decisión despeja preocupaciones medioambientales. Zapatero
y Sarkozy estaban preocupados por sentar un precedente que
pudiera ser evocado en otros territorios de España o de Francia.
Pero hay que verlo como un caso muy particular y estratégico
para ambos países y para la Unión Europea en el que la única
solución era soterrar. Por tanto, no será comparable para
otras líneas que no sean transfronterizas.
P.- ¿Cuánto costará?
R.- Hay diferentes estimaciones. Lo único seguro es que es
mucho más que una línea por el aire, pero es que sin soterrar
no había acuerdo. Fueron importantes los argumentos técnicos
del Centro Electrotécnico Experimental Italiano (Cesi), cuyos
informes han sido convincentes. También hay que tener en cuenta
los beneficios económicos de la operación y también los ecológicos.
Por ejemplo, el tránsito de energía eólica por la red evitará
1,5 millones de toneladas de dióxido de carbono al año, equivalente
a 600.000 vehículos.
P.- ¿Cuáles son los beneficios para España?
R.- De entrada, España deja de ser una isla energética y también
indirectamente Portugal. Y el mercado europeo de electricidad
será más auténtico y la seguridad de aprovisionamiento también
quedará mejor garantizada. Hay más, acaba el estrangulamiento
de la energía eólica, que podrá ser vendida a Francia y todo
con pleno respeto al medio ambiente.
Las empresas españolas de energías renovables tendrán un mercado
más amplio. Desde Francia es muy posible que vendan a España
más energía de procedencia nuclear.
P.- ¿Permite esta interconexión a Zapatero no aumentar la
energía nuclear en España?
R.- Esa es una cuestión interesante que desborda lo que ha
sido mi labor.
P.- ¿Facilita esta interconexión las fusiones eléctricas en
España al permitir más competencia?
R.- Me acuerdo cuando aprobamos en la Comisión Europea la
compra de Hidrocantábrico por parte de Electricité de France
(EDF) en 2001. Pusimos condiciones porque, entre otras preocupaciones,
estaba la de la falta de interconexiones de España. Ahora,
al dejar de ser una isla energética, será más fácil que haya
fusiones y adquisiciones. Cuando las autoridades de Competencia
examinen nuevas operaciones, las verán con más relajación
al ser éste es un mercado mejor interconectado.
P.- ¿Hay pactos secretos? Por ejemplo, ¿ha aceptado Zapatero
a cambio que EDF o Suez-Gaz de France tengan presencia en
Iberdrola o en otras empresas españolas?
R.- No puedo confirmarlo ni desmentirlo, no tengo la información.
Pero al dejar España de ser una isla energética es más fácil
que se produzcan este tipo de operaciones y que se puedan
aprobar más fusiones. Así se puede decir en términos generales,
con independencia de que, por supuesto, las autoridades de
Competencia tendrán que tener en cuenta otros factores.
P.- ¿Facilita también los planes de Enel en España?
R.- Un mercado más interconectado es una ventaja para todos
los operadores. Justamente dos países periféricos como España
e Italia necesitan buenas interconexiones. En el caso italiano,
es preciso encontrar una solución en el Tren de Alta Velocidad
entre Lyon y Turín.
P.- En España hay todo un debate sobre que empresas con capital
público como Enel, EDF o Suez-Gaz de France entren en empresas
españolas privatizadas...
R.- Comprendo la perplejidad de las autoridades y parte de
la sociedad española, pero es que el Tratado de la Unión Europea
establece una neutralidad. No se puede discriminar al capital
público. Esas son las reglas de juego. Cuando el Gobierno
italiano intentó limitar el derecho de voto de EDF, la Comisión
Europea intervino para evitarlo, aunque al mismo tiempo en
mi época de comisario pusimos límites al respaldo del Estado
francés a EDF.
Para el futuro y teniendo en cuenta los tiempos que corren
no creo que haya posibilidades de cambiar el Tratado en favor
del capital privado y en contra del público. No es mi opinión,
pero percibo que en muchos países hay una revisión sobre la
conveniencia de que haya capital público en las empresas.
P.- Zapatero da importancia al llamado sorpasso, la superación
histórica de la economía española a la italiana en renta per
cápita...
R.- Hay diferentes formas estadísticas de medir la renta y
no puedo atestiguarlo, lo que es incontestable es que la economía
española ha ganado a la economía italiana con un mayor crecimiento
gracias a las buenas políticas que se han llevado en España
en el pasado, tanto de liberalización como de control de las
cuentas públicas. También ha ganado en confianza en el futuro.
Ahora yo creo que la confianza que existe en España por el
futuro es excesiva, porque afronta una situación más difícil
que Italia. Lo tiene peor, porque la economía italiana no
tiene tan fuerte dependencia como la española del sector inmobiliario.
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