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Abierto ¿24 horas?
Frente a la libertad de horarios en Madrid, el comercio
catalán reafirma el éxito de su modelo más próximo y plural
XAVIER MAS DE XAXÀS
Barcelona Los botiguers catalanes no entienden la lógica económica
que, en teoría, debe aguantar la liberalización de horarios
comerciales que mañana entra en vigor en Madrid.
No entienden cómo puede ser un buen negocio abrir 24 horas
al día seis días a la semana. Frente a la idea de que fomentará
la competencia y ayudará a bajar precios, afirman que la competencia
se garantiza con la pluralidad de los comercios y su proximidad
al ciudadano. El modelo catalán de tienda pequeña, urbana,
bien trabada en el tejido social, mejora la calidad de vida
y la seguridad de los barrios. Su sustitución por centros
comerciales en la
periferia de las ciudades - grandes superficies a las que
les compensaría abrir siempre- vaciaría de contenido social
las zonas residenciales sin mejorar, tampoco, la oferta ni
reducir los precios.
Josep Huguet, conseller responsable del comercio, asegura
que el modelo catalán está blindado por la ley de Horarios
Comerciales del 2004, impulsada por el malogrado diputado
de CiU Pere Esteve y pactada en Madrid con el entonces ministro
de Industria José Montilla: "En Catalunya queremos preservar
el botiguer.No hacerlo supondría derivar a un modelo repartido
entre los grandes grupos y el lumpen comercial de la nueva
inmigración. Es lo que ha sucedido en Francia, donde las grandes
superficies forman un oligopolio, que actúa como un cartel,
pactando precios, lo que ha obligado a intervenir al Gobierno
de Nicolas Sarkozy".
Que los precios bajen más cuanto más flexible sea el horario
comercial es un mito para Miguel Ángel Fraile, secretario
general de la Confederació de Comerç de Catalunya. Lo demuestra
con un cuadro comparativo del IPC de Madrid y otras comunidades.
Con base cien en el periodo enero-agosto del 2002, los precios
en el mismo periodo del 2007 habían aumentado un 16,39% en
Madrid y un 16,14% en el País Vasco, donde el sistema de horarios
comerciales es muy rígido. Andalucía experimentó un alza del
16,37%. La media española fue del 16,62%. En Catalunya, los
precios aumentaron un 18,72 por culpa, según Fraile, de la
gran influencia de Barcelona, con sus 36.000 comercios y precios
por encima de la media.
Si los beneficios de la libertad de horarios sobre la inflación
no están claros, tampoco lo están las ventajas para el comerciante.
A Javier Cottet, presidente de la Associació Catalana de l´Empresa
Familiar de Comerç (Comertia), los números no le salen: "Nuestra
asociación es muy liberal y estamos a favor de la libre empresa,
pero la verdad es que no vemos ninguna coherencia en el modelo
de Madrid. Es más, me consta que tampoco la ven los grandes
agentes comerciales como El Corte Inglés. Abrir 24 horas es
muy caro. Al trabajador hay que pagarle un suplemento de nocturnidad.
El trabajo de noche, además, es voluntario. Para que la cuenta
de explotación no se resintiera, las ventas deberían ser muy
elevadas y tenemos muy claro que este escenario es imposible.
Lo demuestran los domingos que podemos abrir. Fuera de los
de diciembre, los otros nos salen muy caros. Ahora lo normal
es que los comercios abran entre diez y doce horas al día,
más que suficiente para que vendedores y compradores puedan
encontrarse".
Mientras Cottet no ve la lógica comercial detrás de la nueva
ley de Horarios madrileña, Fraile asegura que "es un insulto
a la inteligencia" y entre las diversas razones que le empujan
a un juicio tan severo está el desamparo del pequeño comerciante,
que, incapaz de competir con los grandes grupos, deberá cerrar,
lo que tendrá un efecto negativo sobre la seguridad, el transporte
y los servicios públicos del barrio en el que se encuentra.
Esta es la problemática que también destaca la fundación Comerç
Ciutadà, que agrupa a 4.000 establecimientos de Terrassa,
Sabadell, Mataró, Vilafranca del Penedès, Vic, Igualada, Badalona,
Figueres, Vilanova i la Geltrú y Granollers: "La seguridad
ciudadana también se verá alterada, lo que obligará a modificar
el horario de las policías locales". La fundación recuerda,
asimismo, que la liberación de horarios en el sector farmacéutico
no ha tenido el éxito esperado: "Muchas farmacias que antes
abrían todo el día ahora cierran".
El modelo catalán, según explica Maite Fandos, concejal de
CiU en el Ayuntamiento de Barcelona y experta en comercio,
favorece la conciliación entre vida familiar y laboral, una
conquista social que la libertad de horarios, en contra de
las apariencias, perjudicaría mucho. Fandos considera que
la conciliación se refuerza cuando se pierde poco tiempo en
las tareas cotidianas, como ir a la compra. Para ello es necesario
contar con un comercio de proximidad,
algo que las grandes superficies no pueden garantizar. Invertir
parte del día festivo en trasladarse en coche a un centro
comercial periférico no es un plan que deba convertirse en
obligatorio por culpa del cierre de los pequeños comercios
en las zonas residenciales.
Huguet adelanta que su departamento está trabajando en un
modelo comercial para Catalunya aún más centrado en los aspectos
sociales y urbanísticos. Hasta ahora, los comercios se ordenaban
según su superficie y la predominancia que tenían en su sector.
Ahora, sin embargo, de acuerdo con indicaciones de la Unión
Europea, se ve la necesidad de utilizar otros criterios como
la pirámide demográfica y el transporte. "Un barrio - explica
Huguet- en el que haya mucha población de edad avanzada y
con dificultades de movilidad, por ejemplo, debe tener garantizada
una gran variedad de comercios próximos. También ha de ocurrir
en aquellos barrios con problemas de transporte público".
Estos nuevos criterios, según garantiza el conseller, no tendrán
efecto sobre los horarios. "En Catalunya estamos en la línea
correcta, tanto por la pluralidad de formatos comerciales
como por la gran competencia".
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