AGENDA DE PRENSA - 30 de junio de 2008
 
  LA VANGUARDIA


Abierto ¿24 horas?

Frente a la libertad de horarios en Madrid, el comercio catalán reafirma el éxito de su modelo más próximo y plural

XAVIER MAS DE XAXÀS

Barcelona Los botiguers catalanes no entienden la lógica económica que, en teoría, debe aguantar la liberalización de horarios comerciales que mañana entra en vigor en Madrid.

No entienden cómo puede ser un buen negocio abrir 24 horas al día seis días a la semana. Frente a la idea de que fomentará la competencia y ayudará a bajar precios, afirman que la competencia se garantiza con la pluralidad de los comercios y su proximidad al ciudadano. El modelo catalán de tienda pequeña, urbana, bien trabada en el tejido social, mejora la calidad de vida y la seguridad de los barrios. Su sustitución por centros comerciales en
la periferia de las ciudades - grandes superficies a las que les compensaría abrir siempre- vaciaría de contenido social las zonas residenciales sin mejorar, tampoco, la oferta ni reducir los precios.

Josep Huguet, conseller responsable del comercio, asegura que el modelo catalán está blindado por la ley de Horarios Comerciales del 2004, impulsada por el malogrado diputado de CiU Pere Esteve y pactada en Madrid con el entonces ministro de Industria José Montilla: "En Catalunya queremos preservar el botiguer.No hacerlo supondría derivar a un modelo repartido entre los grandes grupos y el lumpen comercial de la nueva inmigración. Es lo que ha sucedido en Francia, donde las grandes superficies forman un oligopolio, que actúa como un cartel, pactando precios, lo que ha obligado a intervenir al Gobierno de Nicolas Sarkozy".

Que los precios bajen más cuanto más flexible sea el horario comercial es un mito para Miguel Ángel Fraile, secretario general de la Confederació de Comerç de Catalunya. Lo demuestra con un cuadro comparativo del IPC de Madrid y otras comunidades. Con base cien en el periodo enero-agosto del 2002, los precios en el mismo periodo del 2007 habían aumentado un 16,39% en Madrid y un 16,14% en el País Vasco, donde el sistema de horarios comerciales es muy rígido. Andalucía experimentó un alza del 16,37%. La media española fue del 16,62%. En Catalunya, los precios aumentaron un 18,72 por culpa, según Fraile, de la gran influencia de Barcelona, con sus 36.000 comercios y precios por encima de la media.

Si los beneficios de la libertad de horarios sobre la inflación no están claros, tampoco lo están las ventajas para el comerciante. A Javier Cottet, presidente de la Associació Catalana de l´Empresa Familiar de Comerç (Comertia), los números no le salen: "Nuestra asociación es muy liberal y estamos a favor de la libre empresa, pero la verdad es que no vemos ninguna coherencia en el modelo de Madrid. Es más, me consta que tampoco la ven los grandes agentes comerciales como El Corte Inglés. Abrir 24 horas es muy caro. Al trabajador hay que pagarle un suplemento de nocturnidad. El trabajo de noche, además, es voluntario. Para que la cuenta de explotación no se resintiera, las ventas deberían ser muy elevadas y tenemos muy claro que este escenario es imposible. Lo demuestran los domingos que podemos abrir. Fuera de los de diciembre, los otros nos salen muy caros. Ahora lo normal es que los comercios abran entre diez y doce horas al día, más que suficiente para que vendedores y compradores puedan encontrarse".

Mientras Cottet no ve la lógica comercial detrás de la nueva ley de Horarios madrileña, Fraile asegura que "es un insulto a la inteligencia" y entre las diversas razones que le empujan a un juicio tan severo está el desamparo del pequeño comerciante, que, incapaz de competir con los grandes grupos, deberá cerrar, lo que tendrá un efecto negativo sobre la seguridad, el transporte y los servicios públicos del barrio en el que se encuentra.

Esta es la problemática que también destaca la fundación Comerç Ciutadà, que agrupa a 4.000 establecimientos de Terrassa, Sabadell, Mataró, Vilafranca del Penedès, Vic, Igualada, Badalona, Figueres, Vilanova i la Geltrú y Granollers: "La seguridad ciudadana también se verá alterada, lo que obligará a modificar el horario de las policías locales". La fundación recuerda, asimismo, que la liberación de horarios en el sector farmacéutico no ha tenido el éxito esperado: "Muchas farmacias que antes abrían todo el día ahora cierran".

El modelo catalán, según explica Maite Fandos, concejal de CiU en el Ayuntamiento de Barcelona y experta en comercio, favorece la conciliación entre vida familiar y laboral, una conquista social que la libertad de horarios, en contra de las apariencias, perjudicaría mucho. Fandos considera que la conciliación se refuerza cuando se pierde poco tiempo en las tareas cotidianas, como ir a la compra. Para ello es necesario contar con un comercio de proximidad,

algo que las grandes superficies no pueden garantizar. Invertir parte del día festivo en trasladarse en coche a un centro comercial periférico no es un plan que deba convertirse en obligatorio por culpa del cierre de los pequeños comercios en las zonas residenciales.

Huguet adelanta que su departamento está trabajando en un modelo comercial para Catalunya aún más centrado en los aspectos sociales y urbanísticos. Hasta ahora, los comercios se ordenaban según su superficie y la predominancia que tenían en su sector. Ahora, sin embargo, de acuerdo con indicaciones de la Unión Europea, se ve la necesidad de utilizar otros criterios como la pirámide demográfica y el transporte. "Un barrio - explica Huguet- en el que haya mucha población de edad avanzada y con dificultades de movilidad, por ejemplo, debe tener garantizada una gran variedad de comercios próximos. También ha de ocurrir en aquellos barrios con problemas de transporte público". Estos nuevos criterios, según garantiza el conseller, no tendrán efecto sobre los horarios. "En Catalunya estamos en la línea correcta, tanto por la pluralidad de formatos comerciales como por la gran competencia".