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LENGUA EST@FADA- 25 de septiembre de 2008
ACTUALIZADO LOS JUEVES
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por
Anunciata Bremón
periodista, 47
años
| La
prensa escrita, la radio y la televisión son una fuente inacabable
de disparates lingüísticos, servilismos, "falsos amigos" y
oscuros galimatías, a veces incluso muy divertidos, si no
denotaran una gran ignorancia de nuestra lengua, la herramienta
que necesitamos para vivir y entender el mundo. De un tiempo
a esta parte, la avalancha de las comunicaciones ha favorecido
además el contacto constante con otras lenguas, lo que, sobre
esa base de ignorancia, más unas gotas de esnobismo y otras
de inseguridad, ha parido el engendro con que nos encontramos
a diario. Y que conste que esto no es un rechazo a rajatabla
de los "préstamos" que se dan entre todas los idiomas y que
no sólo son inevitables, sino muchas veces enriquecedores.
Estas líneas pretenden comentar y dar cuenta de los errores
o fealdades más comunes -con especial hincapié en los que
se originan en contacto con el inglés-, y proponer soluciones
razonables, así como difundir artículos, libros, páginas web
o iniciativas que se interesen por la cuestión, por lo que
agradece cualquier colaboración que arrime el hombro a tal
fin.
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Amanuenses,
pendolistas, tinterillos, lambiscones, cagatintas y…poetas:
“Hay gente para la cual escribir es parte de su vida: leen
tranquilamente, rezan sus maitines con devoción, conversan
con amenidad y pueden redactar opúsculos correctos; esos son
los aficionados a la escritura.
Luego están los amanuenses, pendolistas en acción que generalmente
fungen como tinterillos de los poderosos, leen poco y nada,
sus oraciones son confusas e insinceras, no hablan sino que
asienten, y son capaces de manuscribir cuanta coprolalia les
dicten los lambiscones del soberano: esos son los cagatintas.
Pero hay otros para quienes la lectura y la escritura son,
con Dios, la vida misma; esos son los poetas”. (del Libro
de Doctrina y Comportamiento, de Fray Julio Ignacio Gómez
de Oro y Saavedra, publicado circa 1740 en la Imprenta de
san Buenaventura del Monte Alto, “antes de que la ciudad fuese
destruida por los feroces indios chaqueños”.)
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El otro día Carlos Elordi, de la SER, dijo esponsoridar;
de verdad. Creo (espero) que quiso decir esponsorizar,
y se le fue de la mano; pero es que tampoco entiendo por
qué razón gente culta y enterada ha enterrado el término
patrocinar. Simplemente es un misterio para mí. Y
en la tele hace poco utilizaron implementar por incrementar.
No tenían necesidad de usar ese palabro, bastaba "aplicar",
"poner en práctica", "poner en marcha" ¿sigo? Creo que Dios
les castigó a ambos, les hizo patinar por pasarse de cursis.
Dos ejemplos, en todo caso, del pernicioso vicio de calcar
del inglés términos que no añaden nada, que el idioma no
necesita (sí en otros casos), y que además lo afean y hacen
cutremente pedante.
A raíz del pavoroso accidente de Barajas pude comprobar
durante una tarde entera lo difícil que le resulta al castellanohablante
en general pronunciar la `s´ líquida. Y lo poco que lo intenta...La
locutora de la 1 de TVE no hacía el menor esfuerzo por decir
Spanair. Decía nítidamente, hispaner. Una y otra
vez. En realidad decía ispaner, pero, claro, el oyente
(¿la oyenta?) lo visualizaba con hache, por lo de la ortografía...También
dijo varias veces, sin inmutarse, McDonald Douglas.
Es que es tan parecido...Pronto tomó las riendas David Cantero
(no sé cómo se llama ella), que es más sólido.
Todas las semanas me lanzo en picado a leer el artículo
de Manolo Rodríguez Rivero en Babelia. Admiro el
estilo y la libertad con que escribe, cómo da en el clavo,
y sé que siempre me divierte, me enseña cosas que no sé,
etcétera, etcétera. Y sin embargo...
"Quizás algunas de mis improbables lectoras recuerden su
lectura de El segundo sexo, de Simone de Beauvoir
(1908-1986), del que el año que viene Gallimard celebrará
el 60º aniversario de su publicación".
Definitivamente, lo relativos se están quedando por el camino;
si alguien como Rgdz. Rivero no es capaz de escribir "el
60º aniversario de cuya publicación...", o bien de darle
la vuelta a la frase para evitar ese engendro (por ejemplo:
"El año que viene Gallimard celebrará el 60º aniversario
de la publicación de El segundo sexo, cuya lectura
quizás recuerden algunas de mis improbables lectoras") pues
que a ver si la Academia oye estos llantos y quebrantos
y hace algo. Porfa.
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Para escribir a la autora
abremonp@yahoo.es
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