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Los otros 'Taguas' del sector constructor
C. Morán
Donde ha levantado más ampollas el nombramiento de David Taguas
como presidente de Seopan ha sido, probablemente, en el resto
de organizaciones rivales, cuyo objetivo básico es defender
la cuota de mercado de sus asociados.
Si de algo ha pecado Seopan, la patronal de las grandes constructoras
que nombró presidente a David Taguas el pasado 30 de abril,
es de precipitación (sólo unas semanas después de la victoria
electoral socialista) y de falta de oportunidad (24 horas
después de la polémica suscitada por el salto de Eduardo Zaplana
desde el PP a Telefónica).
La realidad es que, en función de los objetivos que inspiran
el trabajo de este tipo de organizaciones empresariales, la
baza del ex director de la Oficina Económica de La Moncloa
encaja como anillo al dedo de Seopan y de cualquier otra asociación
análoga. Se trata de un profesional de reconocido prestigio,
que conoce el sistema de toma de decisiones del Gobierno y
en su agenda guarda los nombres de las personas que, en un
momento determinado, pueden interceder por la organización
empresarial.
¿Por qué quieren las patronales este tipo de perfil? Se pueden
buscar muchas razones, pero la última y la más importante
es conseguir que las administraciones licitadoras mantengan
el tono de la inversión pública y que sus asociados, al final
de cada ejercicio, consigan una cuota de mercado acorde, al
menos, con su peso en el PIB del sector.
Selección
Es
la política de selección que impera en España desde que las
organizaciones abandonaron el modelo de presidencias rotatorias.
En la actualidad, no hay ningún dirigente patronal que no
responda a estas condiciones.
En el caso de la construcción, convive una gran asociación,
la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), con tres
o cuatro lobbies que defienden los intereses de empresas con
nombres y apellidos: Seopan, Anci y Aerco. Al frente de todas
ellas, se sitúan personas que, en algún momento de su vida,
han desempeñado cargos de relativa importancia en el seno
del Gobierno o de la política.
El presidente de CNC desde 2001 es Juan Lazcano, quien, durante
la etapa de Rafael Arias Salgado al frente de Fomento, ocupó
la potente Dirección General de Carreteras. Justo dos años
después, Enrique Aldama (fallecido en septiembre de 2007)
accedió a la presidencia de Seopan. Aldama era un contrastado
empresario que también gozaba de las simpatías del Gobierno
de José María Aznar.
No en vano, el por aquel entonces ministro de Economía, Rodrigo
rato, le había dado un año antes la responsabilidad de la
comisión encargada de elaborar las normas de buen gobierno
corporativo, más conocida como Comisión Aldama. En su dilatada
trayectoria, Aldama, ingeniero de Caminos como Lazcano, también
ocupó puestos de responsabilidad durante el Gobierno de UCD
como subsecretario de Industria. Antes ocupó la Dirección
General de Renfe y de Carreteras.
La presidencia de Aerco, una de las dos patronales que representa
los intereses de las constructoras medianas, recaía hasta
el mes pasado por Jesús Sancho Rof. En sus nueve años al frente
de la organización, Sancho Rof se ocupó de recordar al ministro
de Fomento de turno la contribución de sus empresas a la creación
de empleo estable y a la distribución de riqueza entre regiones.
Como ex ministro de Obras Públicas en los primeros años de
la democracia, sabía qué teclas tocar para defender los intereses
de sus asociados.
Es un caso parecido al de Jaime Lamo de Espinosa, presidente
de Anci, patronal que integra a 23 constructoras, entre las
que sobresalen Sando, Ploder o Aldesa. Ocupó varias carteras
ministeriales hasta la victoria socialista en 1982 y su máxima
preocupación diaria es que las empresas a las que representa
no pierdan cuota de mercado frente a la grandes del sector.
Doble faceta
Hay muchos otros dirigentes de patronales vinculadas al sector
constructor con esa doble faceta de profesional con trayectoria
contrastada y alta formación académica que están bien relacionados
con quienes llevan o llevaban las riendas de la política económica.
José Luis Feito, ex embajador de España ante la OCDE durante
el primer gobierno del PP, ocupa desde 2001 la presidencia
de Aseta, desde la que defiende a las concesionarias de autopistas
de peaje.
En materiales de construcción, el hombre fuerte es Rafael
Fernández, presidente de la Confederación Española de Asociaciones
de Fabricantes de Productos de Construcción (Cepco). En su
currículum brilla su etapa como director general de Carreteras.
A todos, incluido Taguas, los asociados les exigen toda la
presión y la fuerza de sus contactos para salvar a un sector
que vive en horas bajas por el pinchazo inmobiliario (Seop,
miembro de Seopan, ha sido la primera gran constructora en
presentar suspensión de pagos).
Que se lo pregunten a Pedro Pérez, ex secretario de Estado
de Economía con Solchaga, y actual presidente del G-14, el
grupo de las grandes inmobiliarias asediadas por la crisis.
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