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El Tribunal de la UE da un primer aval a
la capacidad fiscal vasca
M. Á. Fuentes. Bilbao
La abogada general del alto tribunal asegura que Euskadi
tiene la autonomía necesaria -económica, institucional y de
procedimiento- para aplicar impuestos más bajos que el resto
de España sin vulnerar la competencia.
El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha dado un espaldarazo
-fuerte, aunque no definitivo- a la fiscalidad vasca, que
lleva años inmersa en una batalla judicial abierta en un principio
por el Gobierno central y continuada después por las autonomías
vecinas de Euskadi.
La abogada general de la Corte de Luxemburgo, Juliene Kokott,
hizo público ayer su informe sobre la cuestión prejudicial
o consulta planteada por el Tribunal Superior de Justicia
del País Vasco, en el que apoya las tesis de las instituciones
vascas. Este informe no es vinculante, aunque normalmente
los jueces siguen en sus sentencias los argumentos del abogado
general. El fallo definitivo del Tribunal de la UE se conocerá
previsiblemente después del verano.
Recursos
El
TSJV-que acumula varios recursos de los gobiernos riojano
y castellanoleonés, así como de la patronal y de UGT de La
Rioja, contra las sucesivas normas del Impuesto sobre Sociedades
de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa- preguntó a Luxemburgo si el
País Vasco puede aplicar a sus empresas un tipo impositivo
inferior y deducciones inexistentes en la normativa estatal,
o si esta práctica supone una ayuda de Estado y es, por tanto,
incompatible con la competencia europea.
Esta consulta se realizó en 2006, dos años después de que
el Supremo anulara los pilares básicos del Impuesto sobre
Sociedades vasco, y tras conocerse la sentencia del Tribunal
de la UE sobre el caso Azores, que admite la posibilidad de
que las regiones rebajen los impuestos siempre que dispongan
de autonomía institucional, financiera y procedimental.
El caso Azores se ha convertido en un auténtico amuleto para
las Diputaciones forales, que se juegan en Luxemburgo su capacidad
tributaria, y que actualmente aplican una fiscalidad empresarial
más suave, con un tipo general del 28%.
En su informe, la abogada general deja claro que la UE "respeta
la identidad nacional de sus Estados miembros, sean centralizados
o federales", y analiza concienzudamente si el País Vasco
reúne los requisitos fijados en la sentencia de las Azores
para concluir que sí lo hace.
En contra de las tesis de la propia Comisión Europea, Kokott
asegura que Euskadi tiene autonomía económica, ya que el Estado
no compensa la merma de recaudación derivada de una fiscalidad
empresarial más suave, y pese a la existencia de flujos financieros
entre ambas partes, "que pueden obedecer a múltiples causas".
En su opinión, la fijación del cupo vasco al Estado obedece
a un compromiso político, y no es consecuencia directa de
la cuantía de los ingresos tributarios.
La abogada general reconoce también la autonomía institucional
-que ninguna de las partes cuestiona-, y se extiende en la
autonomía procedimental o "de configuración", que debe permitir
lograr objetivos propios en política económica. A su juicio,
las limitaciones que fija el Concierto en relación a la capacidad
fiscal vasca -obligación de mantener una presión fiscal efectiva
global equivalente con la del resto del Estado, respeto a
la estructura impositiva, coordinación y colaboración con
el Estado- no impiden por sí solos que Álava, Vizcaya y Guipúzcoa
utilicen las normas tributarias para perseguir sus objetivos
de política económica.
Según Kokott, debe ser el TSJPV el que compruebe si, al elaborar
sus normas, los territorios históricos tienen suficiente margen
de maniobra. "Así será si pueden fijar parámetros como el
tipo y la base imponible, de manera de diverjan esencialmente
del régimen tributario común", asegura.
Confianza en el 'blindaje' europeo del Concierto
No ha habido ninguna voz discordante. Partidos políticos,
instituciones y asociaciones empresariales reaccionaron ayer
al unísono tras conocer la postura de la abogada general de
Luxemburgo sobre la capacidad fiscal vasca. Las Diputaciones
forales y el Gobierno de Vitoria -que destacaron el apoyo
del Gobierno de España, de Reino Unido y de Italia a sus tesis-
subrayaron la "rotundidad" de las conclusiones, y confiaron
en que la sentencia definitiva siga los argumentos de Kokott.
"El verdadero aval para el Concierto Económico vendrá del
fallo definitivo, cuyo contenido será obligatorio para todos
los poderes públicos y todos los tribunales", dijo la Diputación
de Vizcaya. De ser así, el Tribunal blindaría el Concierto,
se desestimarían todos los recursos, y se crearía un "clima
de seguridad jurídica y de estabilidad normativa" necesarios
para empresas y ciudadanos. La patronal Confebask y las Cámaras
de Comercio destacaron el "sustancial espaldarazo" que Luxemburgo
ha dado a la competencia tributaria foral.
El PSE y el PP coincidieron en mostrar su satisfacción. El
líder de los socialistas vascos, Patxi López, reclamó un pacto
político en materia fiscal para evitar la judicialización
del Concierto. El vicepresidente económico, Pedro Solbes,
subrayó "el espaldarazo importante" de Luxemburgo a la capacidad
fiscal vasca y el "reconocimiento de la realidad histórica
del País Vasco".
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