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¿Y si el barril de petróleo alcanza los
200 dólares?
Miquel Roig (Londres)
El mercado comienza a especular con la nueva cifra mágica,
y aunque no es el escenario principal, si se considera un
caso con "opciones reales" de suceder.
Hace no mucho tiempo, los cien dólares por barril parecían
una cota mítica e inalcanzable para el crudo. Ahora que el
WTI y el Brent han batido los 125 dólares, la nueva cima son
los 200. Primero fue Chakib Jelil, presidente de la OPEP y
ministro de Petróleo de Argelia, el que aseguró que el barril
de crudo podría alcanzar esa cifra, sobre todo si la divisa
estadounidense seguía depreciándose. La semana pasada, en
cambio, fue Arjun Murti, uno de los analistas estrella del
banco de inversión estadounidense Goldman Sachs, el que vaticinó
que alcanzar esa cota es una "opción real".
los cien dólares por barril parecían una cota mítica e inalcanzable
para el crudo. Ahora que el WTI y el Brent han batido los
125 dólares, la nueva cima son los 200. Primero fue Chakib
Jelil, presidente de la OPEP y ministro de Petróleo de Argelia,
el que aseguró que el barril de crudo podría alcanzar esa
cifra, sobre todo si la divisa estadounidense seguía depreciándose.
La semana pasada, en cambio, fue Arjun Murti, uno de los analistas
estrella del banco de inversión estadounidense Goldman Sachs,
el que vaticinó que alcanzar esa cota es una "opción real".
Si la predicción se cumple, la situación no sería nada fácil,
porque aumentaría considerablemente el riesgo de que los bancos
centrales pierdan el control sobre la espiral inflacionista
actual. De hecho, aunque la Reserva Federal y el Banco Central
Europeo vaticinan una moderación gradual del IPC hasta niveles
cercanos al 2% en los próximos trimestres, también condicionan
ese escenario a un estancamiento de la escalada de los precios
del crudo.
Pero los motivos que esgrime el analista de Goldman Sachs
para vaticinar los 200 dólares por barril son bien distintos
a los del representante de la OPEP. Murti asegura que la escalada
del petróleo no va a detenerse hasta que las subidas de precio
tengan un impacto en la demanda, y que esto podría no a suceder
hasta que el crudo alcance un determinado umbral de precios,
que él sitúa entre 150 y 200 dólares.
Según Murti, las tensiones que subyacen en el mercado petrolero
tienen un origen estructural: el miedo a que la oferta futura
no cubra la creciente demanda de crudo, y tienen poco que
ver con la caída del dólar.
El Fondo Monetario Internacional ha sido el último en apuntarse
a la hipótesis de que las últimas subidas del crudo pueden
deberse sobre todo a factores fundamentales y no tanto a cuestiones
especulativas. Las últimas semanas han arrojado un argumento
claro a favor de esta última tesis: la correlación dólar-crudo
se ha debilitado significativamente. El petróleo ha batido
nuevos máximos históricos, pero con el euro en 1,55 dólares,
casi un 4% por debajo de su máximo histórico de 1,6018 dólares.
Además, hay otro dato que demuestra la excepcional fortaleza
de la demanda: el barril de WTI ha pasado de 65 dólares en
julio del año pasado a más de 125 dólares hoy, en un contexto
de ralentización económica global que afecta con especial
virulencia a EEUU, el mayor consumidor de energía del mundo.
"El crecimiento de la demanda proviene de los países emergentes
y no va a erosionarse hasta que la crisis no les afecte, si
llega a afectarles en algún momento", afirma Francisco Blanch,
jefe de Materias Primas de Merrill Lynch.
Esta última escalada ha incrementado la presión sobre la OPEP
para que incremente el bombeo. Pero el cártel volvió a dejar
clara su posición. El secretario general, Abdala el-Badri,
reiteró la semana pasada que el mercado estaba bien abastecido
y que más petróleo no iba a solucionar los elevados precios.
Y esta vez, tal vez tengan razón. Paul Horsnell, jefe de Materias
Primas de Barclays Capital, recalca que la capacidad de bombeo
inutilizada de la OPEP apenas alcanza los tres millones de
barriles diarios, un margen que será cubierto fácilmente por
el incremento de la demanda de China e India.
El mundo está pagando ahora el precio de muchos de falta de
inversión en infraestructuras, exploración y capacidad de
bombeo. Y cualquier proyecto que se empiece ahora para corregir
ese déficit inversor tardará entre cinco y diez años en añadir
barriles, reservas o capacidad de transporte.
Aunque las posiciones alcistas con el crudo que apuestan que
el barril WTI llegará a los 200 dólares antes de fin de año
se ha incrementado un 40% desde mayo, éste no es todavía el
escenario principal que barajan los analistas, sino solamente
un caso con probabilidades de cumplirse.
En concreto, el precio medio en 2008 según Goldman Sachs,
Lehman Brothers y Barclays Capital, se sitúa en torno a los
110 dólares por barril. En cualquier caso habrá que acostumbrarse
a un petróleo caro. Al menos en los próximos años.
La OPEP no altera su criterio
La
OPEP, el cártel petrolero que controla una tercera parte de
la producción mundial de crudo y un 75% de las reservas probadas,
tiene previsto celebrar una reunión en septiembre para discutir
la posibilidad de incrementar las cuotas de producción, utilizando
sus tres millones de barriles de capacidad de bombeo inutilizada.
Las presiones para celebrar una cumbre extraordinaria se han
incrementado tras los últimos máximos del crudo.
Sin embargo, aunque el ministro de Petróleo de Libia, Shokri
Ghanem, no descartó la semana pasada esa posibilidad, el secretario
general de la OPEP, Abadala el-Badri se encargó de repetir
el mantra de la institución en los últimos meses: que el mercado
está bien abastecido de crudo. No obstante, el cártel extrajo
en abril 32 millones de barriles al día, 400.000 menos que
en marzo. Pero más petróleo en el mercado sería una solución
a corto plazo que no solucionaría el problema de fondo: el
incremento de la demanda y la falta de inversiones en los
últimos años para aumentar el suministro.
Aún así, con los precios del WTI y el Brent por encima de
125 dólares, los países consumidores recibirían como agua
de mayo ese crudo extra. Si los precios siguen subiendo, o
se mantienen a estos niveles, no se puede descartar una conferencia
extraordinaria de la OPEP. Lo que no está tan claro, es que,
de celebrarse, ésta tenga como resultado un incremento de
las cuotas.
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