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Un Rato "ido" desata un seísmo
POR DOMINGO PÉREZ-MADRID.
Nube de cámaras, fotógrafos y periodistas en el vestíbulo
de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas). Se presentaba
el libro de Víctor Pérez Díaz "El malestar de la democracia".
El despliegue de medios se debía a la anunciada visita de
un dúo controvertido en el trasfondo de la crisis del Partido
Popular.
Coincidían en la lista de invitados Manuel Fraga, "marianista"
y "gallardonista" de pro, y Rodrigo Rato, para algunos la
posible "mano negra" que podría estar moviendo los hilos de
alguna candidatura alternativa, como la de su discípulo Juan
Costa. Morbo garantizado ante la posible controversia. Fraga,
con su habitual puntualidad, apareció a las seis y treinta
y cinco de la tarde, con casi media hora de antelación. Aceptó
"¿Una preguntita, don Manuel?", y contestó a cuatro antes
de cortar por lo sano: "Me han dicho que era una preguntita
brevecita y ya vamos por la quinta".
Cuatro cuestiones y cuatro perlas informativas. Por orden:
"No hay crisis en el PP. Si no hubiera discusión previa, se
diría que es un Congreso búlgaro".
Segunda: "Una vez que hay discusión -prosiguió-, ojalá que
el señor Rato se animara a participar. Yo tengo el mejor concepto
de él, pero últimamente le veo un poco ido... -rostros de
asombro-, ido del partido, vamos -suspiros de alivio seguidos
de risas-, no, no en el sentido mental".
Tercera, preguntado por el controvertido artículo "anti-Rajoy"
de Gabriel Elgorriaga, se mostró categórico al ofrecer su
parecer y exclamó: "¡Una sandez!".
Cuarta: "Una segunda candidatura no sería mala. Con tal de
que tenga alguna verosimilitud. Pero veo que la gente se decide
a hablar, pero no a participar".
La quinta inquiría sobre quién pensaba don Manuel que sería
un buen candidato... Se escabulló con habilidad.
Rato, desaparecido
Sólo quedaba esperar a la llegada de Rodrigo Rato. Todo el
mundo le aguardaba. El autor del libro, los ponentes del acto,
Antonio Garrigues Walker y José Valera Ortega, otras personalidades
presentes y, por supuesto, un número creciente de informadores
que se iban sumando minuto a minuto.
Siete de la tarde. Hora del comienzo, y de Rato, ni rastro.
Siete y diez. Iba a tener razón Fraga con que el ex ministro
de Economía se encontraba "ido", o al menos perdido. Siete
y cuarto. El autor, ponentes y resto de personalidades interesadas
por el libro desisten de seguir aguardando y penetran en el
auditorio. De guardia ya sólo quedan los periodistas. Siete
y veinte. Comienza a circular el rumor: "Rato ha preferido
ir a la presentación de un libro sobre los liberales de 1808,
editado por FAES y presentado por Esperanza Aguirre". Dos
minutos más tarde parecía confirmarse la noticia: ¡Rato y
Aguirre juntos! La alarma cundió en las redacciones. Las llamadas
cruzadas entre los periodistas asistentes a la cita de la
Funcas y la que se desarrollaba en el hotel Intercontinental
arreciaron. Tanto como las incógnitas y las especulaciones.
Quien no veía un gesto de Rato para apoyar a Aguirre en la
disputa interna que se desarrolla en el PP vislumbraba la
confirmación de una conspiración o vaticinaba que la segunda
candidatura ya estaba en marcha... Las redacciones se convulsionaron.
El recibidor de la Funcas se quedó desierto. Los periodistas
volaron en pos de Rato.
La realidad resultó ser mucho más prosaica y mucho menos taimada.
Confirmó el análisis de Fraga. Rato parece que no está en
este mundo... de la política, y lo que en realidad ocurrió
es que se hizo un lío. Se equivocó. Él deseaba asistir a la
presentación de "El malestar de la democracia", pero acabó
por error en una reunión diferente. Cuando llegó a ésta enseguida
se percató del error. La prensa, superada la sorpresa, intentó
hablar con él, pero se refugió en una sala VIP, donde se pasó
un buen rato hablando por teléfono, probablemente arreglando
el entuerto. Poco después, y sin que llegara a cruzarse en
ningún momento con Aguirre, se marchó en dirección al acto
inicialmente previsto, pero en su hall ya no quedaban micrófonos.
Rato, además de ido, sigue mudo.
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