AGENDA DE PRENSA - 6 de octubre de 2008
 
  ABC

El jefe de las tropas británicas cree que no habrá victoria militar en Afganistán

LONDRES

El principal responsable de las tropas británicas en Afganistán, general de brigada Mark Carleton-Smith, advirtió ayer al gran público de que se prepare para una nueva estrategia en Afganistán que pase por negociar con los talibanes porque, según sus estimaciones, la victoria militar en ese país es prácticamente imposible. "No vamos a ganar esta guerra", aseguró Carleton-Smith en una entrevista publicada ayer en la edición dominical de "The Times", informa Ep. "Se trata ahora de reducir la insurgencia a un nivel manejable para que no suponga una amenaza estratégica y para que el Ejército afgano pueda encargarse de ella", agregó.

El general de brigada realizó estas declaraciones justo después de la filtración de un memorando diplomático en el que un funcionario francés aseguraba que el embajador británico en Kabul, sir Sherard Cowper-Coles, le había indicado que la estrategia actual está "condenada al fracaso".La estrategia es "reducir la insurgencia a un nivel manejable" y negociar con ellaCarleton-Smith, comandante de la 16 Brigada de Asalto Aéreo, trazó un oscuro panorama de la situación. "Es muy posible que abandonemos el país dejando un pequeño pero resistente núcleo de insurgencia rural tras nuestra marcha", declaró. Las zonas que abandone el Ejército británico serán presa fácil de bandas criminales. "Cuando nos marchemos es muy posible que bandas nómadas de hombres armados recorran esta parte del mundo", lamentó. Pensar lo contrario "sería poco realista, y probablemente increíble".

A pesar de que el general ha asegurado que sus fuerzas se han "quitado la espina de los talibán" a lo largo de las operaciones desarrolladas en 2008, lo cierto es que sus tropas han sufrido graves pérdidas en la provincia de Helmand durante los últimos meses: 32 soldados muertos, 170 heridos, según cifras manejadas por el diario británico. En este sentido, anticipó un cambio de estrategia para asegurar la paz a través de una solución dialogada con los talibanes, expulsados del poder en 2001.