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Economía reajusta sus prioridades y retrasa
la reforma de la supervisión
En tiempos de tribulación no es aconsejable hacer
mudanzas. El Gobierno ha reconsiderado sus planes iniciales
para reformar la supervisión del sistema financiero a la vista
de la tormenta que sacude los mercados, de los análisis que
se están haciendo a nivel europeo y de la imposibilidad, de
momento, de alcanzar un acuerdo con el principal partido de
la oposición.
Federico Castaño - Madrid
La inestabilidad de los mercados y los interrogantes que han
surgido a nivel mundial sobre los agujeros que presentan los
distintos modelos de regulación y supervisión financiera han
conducido al Ministerio de Economía a reajustar sus prioridades,
según fuentes gubernamentales.
En principio, el vicepresidente Pedro Solbes tenía intención
de abordar en este periodo de sesiones cambios de gran calado
que pasan por la creación de la Comisión Nacional de Servicios
Financieros, llamada a sustituir a la Comisión Nacional del
Mercado de Valores. Cuando se dé este paso, probablemente
el año que viene, el Banco de España -segundo pilar del nuevo
modelo- se ocupará del control de las entidades financieras,
aseguradoras y sociedades de inversión. Mientras, el primer
organismo velará por la supervisión de los sistemas de inversión,
seguros y ahorros.
La reforma implicaría la necesidad de cambiar leyes como la
de Autonomía del Banco de España, la propia del Mercado de
Valores y la de Ordenación de Seguros, entre otras, en un
momento en el que los sistemas de regulación en Estados Unidos
y en numerosos países europeos están en cuestión. Además,
el PP se muestra remiso a pactar iniciativas de esta envergadura
con el Gobierno.
Todas estas circunstancias han movido al Ministerio de Economía
a paralizar la reforma y a centrarse, sobre todo, en la transposición
de la nueva directiva de Servicios que verá la luz en un próximo
consejo después de la complicada negociación que se ha abierto
con todos los ministerios afectados.
La reforma de la supervisión es un reto que han asumido tanto
el Gobierno, como el Banco de España y la CNMV, explican fuentes
gubernamentales, pero que puede esperar a la vista del buen
funcionamiento que aquí ha tenido. Como prueba de ello se
pone la discreta visita que hizo al inicio de la crisis financiera
a Madrid un representante de la Reserva Federal para empaparse
de los detalles que hacen del modelo español uno de los más
eficaces del mundo. Sería absurdo, abundan las fuentes, precipitarse
con una reforma que puede resultar incompleta a la vista de
las reflexiones que surgen en Europa.
Un año de contactos en el contexto europeo
Desde
el estallido de la crisis financiera en agosto del año pasado,
el vicepresidente económico, Pedro Solbes, y su número dos
en el Ministerio, David Vegara, han aprovechado sus desplazamientos
comunitarios y las reuniones con los responsables de finanzas
europeos para intercambiar información y experiencias sobre
el funcionamiento de los fondos de garantía de depósitos,
la regulación de la transparencia de las agencias de rating
y el control de los grupos transfronterizos.
Al principio se trataba de prevenir la crisis o, al menos,
de disponer de instrumentos armonizados a nivel europeo que
suavizaran sus consecuencias. Sin embargo, la tormenta se
ha precipitado de una forma tan brusca que muchas de estas
reflexiones, reconocen fuentes gubernamentales, han quedado
obsoletas.
Para abordar con antelación algunos de estos problemas e intentar
evitar lagunas en el funcionamiento del sistema de supervisión,
Economía intentó pactar con el PP en la anterior legislatura
una reforma de gran calado, pero la actitud del principal
partido de la oposición lo hizo imposible.
Tras las elecciones, los altos cargos del Ministerio de Economía
retomaron tímidamente su proyecto de reforma y se lo trasladaron
a los agentes implicados. Ni a Pedro Solbes ni a David Vegara
les dio tiempo a plantear los cambios a los distintos grupos
parlamentarios, como era su intención inicial, ya que la tormenta
financiera llevó al Ministerio a un cambio de prioridades.
En estos momentos, ni el PP ni CiU consideran urgente abordar
esta reforma, según fuentes de ambos partidos. El equipo económico
del PP ni siquiera se la ha planteado en firme, porque considera
que la caída de la actividad económica y el aumento del desempleo
son asignaturas a las que se debe prestar una atención prioritaria.
De la misma opinión es CiU, que está focalizando su atención
en la necesidad de dar liquidez al sistema.
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