AGENDA DE PRENSA - 6 de octubre de 2008
 
  EXPANSIÓN


La banca británica sangra por los depósitos

Escribe Roberto Casado (Londres)

Los ahorradores de Reino Unido buscan refugio a su dinero y lo encuentran en entidades españolas, irlandesas, la banca pública... y los supermercados.

La crisis financiera internacional, que ya ha exigido el rescate de seis entidades británicas, puede tener otro impacto muy duro para las instituciones de Reino Unido que siguen en pie: la pérdida de confianza por parte de sus clientes.

En las últimas semanas, miles de ahorradores han sacado el dinero de sus bancos tradicionales, ante las dudas sobre su solvencia, en busca de lugares más seguros. Entre los beneficiados están los bancos irlandeses, después de que el Gobierno de Dublín haya garantizado todos sus depósitos; el grupo español Santander, que ha comprado las cuentas corrientes del nacionalizado Bradford & Bingley; Northern Rock, por su carácter de banco público; e incluso Tesco, una cadena de supermercados que se ha lanzado al negocio financiero.

El mantenimiento de esa tendencia sería un drama para los bancos británicos que siguen en manos privadas, ya que los depósitos son el maná que les mantiene con vida (junto a las inyecciones de liquidez del Banco de Inglaterra), al tener cerradas otras vías de financiación por la crisis de los mercados. Al cierre de junio de 2008, las entidades de Reino Unido tenían depósitos por valor de 1,261 billones de libras, con los que sostienen buena parte de una cartera de préstamos de 1,527 billones de libras. Lloyds TSB, si completa la compra del atribulado HBOS, sumará el 20% de esos depósitos, por delante del 10,6% de Royal Bank of Scotland y el 10% de Santander (tras integrar Alliance & Leicester y Bradford & Bingley).

Lista de víctimas

La pérdida de ahorradores podría provocar que otras entidades sigan el camino de Northern Rock, Bradford & Bingley, HBOS, Alliance & Leicester y las pequeñas mutuas de Cheshire y Derbyshire, que han sido rescatadas en el último año al empezar a perder depósitos tras quedarse sin posibilidad de financiarse con inyecciones de capital o emisiones de deuda.

Para evitar nuevas víctimas, el regulador financiero británico (FSA) intentó cortar la sangría la semana pasada al anunciar una ampliación de la garantía de los depósitos de 35.000 a 50.000 libras (64.000 euros). Pero el principal problema reside en la posibilidad de que las empresas y grandes inversores, con voluminosas cuentas a las que no cubre esa protección, muevan su dinero (que supone el 40% del total de depósitos). Entonces, incluso grandes grupos como Royal Bank of Scotland y Barclays tendrían problemas. El coste para protegerse por una quiebra de estas entidades se ha triplicado en el mercado de derivados desde principios de año.

Capital Economics, una consultora con sede en Londres, cree que no es descartable que el Gobierno de Reino Unido tenga que poner en marcha un programa de compra de deuda bancaria, similar al plan estadounidense, para rescatar al sector. Paul Dales, analista de esa firma, indica que "el sistema financiero británico está bloqueado", aunque cree que por ahora pueden bastar las inyecciones de liquidez del Banco de Inglaterra para mantener vivos a los bancos.

Los problemas de los bancos británicos han dado espacio a sus rivales para crecer. Entre los principales beneficiarios está Santander, que tras las compras de Alliance & Leicester y una parte de Bradford & Bingley ha duplicado el volumen de depósitos que tenía su filial, Abbey National. Implícitamente, el Gobierno británico ha dado un voto de confianza a la seguridad de Santander al traspasarle los depósitos y las sucursales del nacionalizado Bradford & Bingley por 600 millones de libras. Pero no todo está hecho. El grupo español ha lanzado una campaña de publicidad para convencer a los clientes de Bradford de la seguridad que ofrece el paraguas de la entidad que preside Emilio Botín. "Tras las turbulencias en los mercados financieros de las últimas semanas, deben tener confianza en que los ahorros en Bradford & Bingley están en un banco de confianza", asegura Antonio Horta-Osorio, consejero delegado de Abbey National, en una carta enviada a los propietarios de los depósitos adquiridos.

En otro frente, los bancos irlandeses han aprovechado la garantía de su Gobierno (que se aplica a las sucursales en el extranjero) para ganar cuota de mercado en Reino Unido. El Gobierno británico ha protestado ante la actuación de Dublín y pide que las filiales de los bancos de Reino Unido en Irlanda tengan la misma protección. Mientras, la Asociación de Banca Británica ha acusado a sus rivales irlandeses de competencia desleal.

No más clientes

Otro giro sorprendente ha sido el de Northern Rock. El banco, nacionalizado tras un colapso en el que los clientes corrieron a sacar sus depósitos, ha decidido cerrar sus puertas a nuevos clientes. La fuerte demanda hacía peligrar el compromiso de Northern Rock de no superar una cuota del 1,5% de los depósitos del país, impuesta por la Comisión Europea para aprobar el rescate del banco.

Y entre el marasmo, surge un nuevo competidor. Tesco, la mayor cadena de supermercados, anunció la semana pasada su intención de lanzarse a fondo al negocio financiero con la apertura de cuentas corrientes y la concesión de hipotecas. Tesco pagó 950 millones de libras a Royal Bank of Scotland en julio para comprar el 50% de una sociedad que ofrece algunos productos (sobre todo tarjetas de crédito y seguros) a los clientes de los supermercados. Con las manos libres y el 100% de esa filial, Tesco va a jugar a fondo la carta bancaria, al entender que su marca puede dar más confianza que la de algunos bancos. Y como señala un analista, los supermercados tienen lo que les falta ahora a los bancos: liquidez a raudales.