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AGENDA DE PRENSA
- 6 de octubre de 2008 |
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EL
MUNDO |
SALON DE PARIS / La guerra en casa
La normativa sobre emisiones de CO2 puede
favorecer un desembarco asiático en Europa
Las mejoras necesarias para cumplir las nuevas reglas costarán
45.000 millones de euros al año a los fabricantes europeos /
Solicitan una aplicación gradual y aplazada de los nuevos límites
SERGIO PICCIONE. Especial para EL MUNDO-PARIS
Como si no fuera suficiente una previsión de caída de las ventas
del 10% en 2009, la elaboración del reglamento que regulará
las emisiones de CO2 en el curso de la próxima década ha entrado
en la recta final. Las cosas pintan mal para la industria europea
del automóvil, que perdería toda competitividad y tendría que
acabar cediendo su sitio a japoneses, coreanos o chinos. Porque
ése es el escenario que se presenta tras la última propuesta
de la Comisión Europea y la votada por el Comité de Medio Ambiente
del Parlamento Europeo.
Por un lado, el Ejecutivo comunitario ha aceptado que se tenga
en cuenta el peso de los coches para realizar el cálculo de
la media de gramos de CO2 por kilómetro (g/km) que deben cumplir
los modelos de cada marca. Por otro lado, el comité de la Eurocámara
votó a favor de la máxima restricción de estas emisiones -120
gramos/kilómetro a partir de 2012- y las penalizaciones más
severas para quienes excedan este límite.
Sergio Marchionne, el consejero delegado del Grupo Fiat, ha
reaccionado con violencia contra ambas decisiones, asegurando
que quienes las han tomado han perdido el sentido. Más tranquilamente
lo han hecho otros dirigentes de marcas, en particular Carlos
Ghosn, el patrón de Renault que, a partir del día 1 de enero
de 2009, será el nuevo presidente de la Acea (la Asociación
de Constructores Europeos de Automóviles).
Una tranquilidad que quizás le ha transmitido Ivan Hodac, presidente
de la citada patronal europea del automóvil, que explicaba a
EL MUNDO que "no ha sido malo que se hayan tomado esas decisiones,
porque han conseguido que la presidencia francesa de la Unión
Europea se haya enfadado y vaya a tomar cartas en el asunto".
Lo cierto es que Francia ha estado junto a Italia en los primeros
compases de esta negociación, pero en los últimos tiempos ha
querido contemporizar con los alemanes, que han defendido que
se tuviera en cuenta el peso de los coches y se dulcificaran
las multas.
Por eso, la propuesta del presidente francés Nicolas Sarkozy
para la Comisión contemporiza con las dos posiciones. Pretende
que en 2012, para obtener la media de emisiones de cada marca,
se contabilice el 60% de la gama y sólo en 2015, la totalidad
de ella. Además pide que computen al menos en un 7% -antes se
pedía el 10%- las ayudas técnicas que lleve un automóvil, como
neumáticos de baja resistencia, filtros, etcétera.
En cuanto a las penalizaciones, se propone que entre 2012 y
2015 sean de 25 euros por gramo en excesos de tres gramos; de
40 euros si son seis; y de 80 gramos por más de seis. A partir
de 2015, los que no cumplieran por más de tres gramos, pagarían
95 euros por gramo.
A cambio, se compromete a que en 2020 las emisiones medias admitidas
se sitúen entre 90 y 110 gramos. Como se puede apreciar, la
propuesta francesa no entra en el problema del peso, con gran
enfado por parte del consejero delegado de Fiat, que, por cierto,
es la marca que mejor ha hecho los deberes y la única que ha
cumplido con el compromiso de estar por debajo de los 140 gramos
de CO2 por kilómetro en 2008.
Propuesta inadmisible
Para Marchionne, resulta totalmente inadmisible que se mantenga
la relación con el peso que impone que quienes vendan coches
menos contaminantes, con pesos más limitados, deban reducir
sus emisiones aún más, para compensar las de los coches más
pesados. Y además, podrán ser penalizados, si no lo consiguen.
"Es como si se exigiera a un conductor que circula a 110 kilómetros
por hora en una carretera limitada a 130, que pagara parte de
la multa de quien es cazado a 150", indica Marchionne. Además,
en su opinión esta normativa referida al peso no potenciará
la adquisición de coches menos contaminantes.
El dirigente de Fiat estaba dispuesto a aceptar la propuesta
del Comité de Industria del Parlamento Europeo, que propugnaba
penalizar sólo a los coches que emitiesen más CO2 del asignado
a cada marca. Pero el plan fue cancelado por la votación del
Comité de Medio Ambiente.
Por último, señala que esta nueva normativa, que tendrá un impacto
negativo de 45.000 millones de euros al año en la industria
europea, supondrá una reducción en las emisiones de CO2 del
0,0015%. Para Marchionne, la votación de la Comisión de Medio
Ambiente del Parlamento Europeo pone de manifiesto el poco interés
que se tiene por un sector industrial que da trabajo a 10 millones
de personas en el Viejo Continente.
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