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AGENDA DE PRENSA
- 6 de octubre de 2008 |
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LA
VANGUARDIA |
EN DIAGONAL
Aupando al patriota Montilla
Jordi Juan
Satisfacción socialista y contrariedad convergente. Así se les
ha quedado el cuerpo a los principales protagonistas de la vida
política catalana tras el debate de política general del Parlament.
Algunos dirigentes del PSC se fueron incluso a cenar el jueves
y a tomar unas copas para celebrar que habían superado otra
prueba y que José Montilla se afianza como president. Por contra,
en las filas de CiU, sus pesos pesados se debatían aún entre
las dudas de si habían hecho bien en mantener el acuerdo con
el Govern o si hubiera sido mejor haber roto la baraja de una
vez por todas. Felip Puig, cuyo poder en CDC es cada vez más
evidente, suele decir que la gran guerra que tiene que ganar
la federación nacionalista se llama presidencia de la Generalitat
y que, si por el camino se tiene que ceder y perder alguna batalla,
bienvenida sea si al final se logra el verdadero objetivo. Este
es el ánimo que anida en CiU entre los halcones partidarios
de no hacer la más mínima concesión a Montilla y los más moderados
que persisten en buscar la unidad con el tripartito aunque sea
a costa de ceder todo el protagonismo al líder del PSC.
En Convergència se da como algo seguro que el Gobierno seguirá
cerrado en banda y no atenderá las peticiones de los partidos
catalanes sobre el sistema de financiación, por mucho que esté
recogido en el Estatut. Por eso, los nacionalistas catalanes
se ponen detrás de Montilla en la reivindicación catalana y
no tienen reparos en animarlo a que siga pleiteando con el Gobierno,
aunque ello les suponga estar en un segundo plano. La estrategia
es muy clara: cuanto más alto se ayude a subir al Montilla patriota
y reivindicativo, más grande será la caída que tendrá cuando
no haya acuerdo y los diputados del PSC tengan que respetar
la disciplina de voto del PSOE y acatar ceremoniosamente los
presupuestos del Estado. Será el momento de que las otras tres
formaciones firmantes del pacto - CiU, Esquerra e Iniciativa-
critiquen al PSC y traten de sacar tajada pensando ya en las
catalanas de cuando toquen.
Si se hubieran impuesto las tesis más radicales de no darle
ni agua a Montilla, los convergentes temen que serían culpabilizados
del futuro fracaso del acuerdo sobre financiación.
El melón se abrirá dentro de poco y se sabrá si el acuerdo final
de financiación es malo o menos malo para Catalunya. Los impresionantes
equipos de agitación y propaganda del PSC y de CiU ya están
trabajando a marchas forzadas para imponer sus tesis en los
medios, porque en una cuestión como esta la batalla será mediática.
Algunas portadas de diarios o espacios de televisión y radios,
libres de costras nacionalistas, ya tienen escrito el titular
desde hace tiempo. Otros tendrán que lidiar con habilidad para
trasladar la verdad a su audiencia. De decir que Montilla hizo
lo que pudo y no se le puede pedir más a decir que Montilla
ha fracasado absolutamente media un abismo, pero todo se puede
empaquetar igual. Por eso, algunos estrategas creen que CiU
tenía que romper ya.
Reunión de Montilla y Duran
José Montilla y Josep Antoni Duran Lleida mantienen contactos
discretos desde hace algún tiempo y se acostumbran a ver fuera
del Palau de la Generalitat. El último encuentro tuvo lugar
pocos días antes del debate de política general del Parlament
y sirvió para poner en claro sus puntos de vista sobre la mejora
del sistema de financiación. Ambos pactaron no publicitar su
reunión.
"Te echo de menos"
El sentimental mensaje de Montilla a Puigcercós en el Parlament
sobre lo mucho que notaba su ausencia en el Govern ha sorprendido
mucho, pero no tanto a quienes conocen la gran amistad que nació
entre ellos en Madrid. Pese a sus diferencias, los dos se sienten
identificados por su origen humilde. Ambos han trabajado duro
con las manos antes de llegar donde están. Muchas horas de conversación,
y no política, en el frío Ministerio de Industria los han unido.
Homs, con la miel en los labios
Por segunda vez, Francesc Homs se ha quedado con la miel en
los labios. Estuvo a punto de ser el número dos de la lista
de CiU por Madrid y ahora aspiraba a ser uno de los vicepresidentes
del Parlament. Artur Mas se decantó por Lluís Corominas porque
Homs tiene un perfil demasiado político: lidera el proyecto
de la Casa Gran y lleva la voz cantante en las negociaciones
con Castells.
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